Scott me está esperando en el viejo carro del abuelo. Sonrió al verme y caminó hasta mí para llevar mi maleta.
Todos esperaron verme salir por la puerta trasera, pero sus planes se truncaron, quedaron destrozados y sin comprender todavía mi comportamiento.
Nos fuimos a la casa del abuelo.
Nikolaus está esperando allí con Marie, quien, al verme, no dudó en lanzarse a mis brazos para abrazarme. Seguí fuerte. El siguiente paso el día de hoy fue llamar a Héctor.
Necesito saber si realmente estoy embarazada y planear mi vida desde eso. No puedo permanecer aquí, sino Adán se percatará de la existencia de mi hijo y, ahora que tengo la casa en Paris, todo irá mejor.
—Estás pálida. —dijo Nikolaus mirándome a la distancia—. ¿Quieres comer algo? —preguntó y asentí.
—Muero de hambre y sería agradable comer en una mesa donde compartamos recuerdos del abuelo y no se forme un ambiente hostil. —mencioné sonriendo.
Estamos todos en la mesa, Scott, Mar
Abrí con alegría esperando la noticia que me daría Nikolaus, sin embargo, la cara de mis padres, hermanos y Adán fue lo único que vi.Ellos entraron sin siquiera pedir permiso, no creo que esto sea real o sí, ¡Ni siquiera me he marchado por veinticuatro horas y ya los tengo aquí a todos!—¿Hola? —pregunté.—¿No te alegras de vernos, cariño? —preguntó mamá—. Hemos venido a ver como estabas.—Todo bien, gracias. —respondí.Me acerqué un poco a Marie y le indiqué que llamase a Nikolaus, que le informe lo que está pasando y que también traiga a su abogado y a los del abuelo. Las cosas deben quedar claras hoy mismo o tendré que seguir soportando esta clase de idioteces.No pasó mucho tiempo luego de eso para que Marie bajase las escaleras y me informase que Hoffman viene en camino. También indicó que cerró mi habitación y la del abuelo con llave, pues Victoria estuvo merodeando el segundo piso.—¿Puedo saber el verdadero motivo de su visit
Adán se plantó frente a mí, sus ojos fijos a los míos, sin perdernos de vista ni un segundo. Su ceño está fruncido, como si siguiese sin darse cuenta de que realmente está hablando conmigo.—¿Seguirás mirándome o dirás lo que querías? —pregunté dejando el silencio a un lado.—¿Qué te sucedió, Eva? —preguntó tratando de poner su mano en mi mejilla.Una acción que jamás intentó llevar a cabo, instintivamente me alejé pensando que quería golpearme, él vio el deje de miedo en mis ojos y se abstuvo de volver a intentarlo.—No volverás a ponerme una mano encima, Adán. —indiqué apuntándole con el dedo—. Ya no soy tu esposa, gracias a dios me libré de ti.—No es lo que creías, Eva, siéntate, hablemos. —mencionó, pero me negué y solo obtuvo una sonrisa llena de ironía de mi parte.—¿Dónde tienes las cámaras, Adán? —pregunté graciosa—. Supongo que ahora que sabes que mi abuelo me dejó parte de su fortuna, querrás retrasar el divorcio, ¿Verdad? Querrás
Han pasado dos semanas en las que mantengo en la habitación, estudiando, salgo al jardín y tomo sol, Nikolaus ha estado al pendiente de mí por videollamada y mensajes, pero tuvo que volver a Alemania con su familia.No sin antes poner seguridad en casa.Scott y Marie siguen conmigo, por suerte, su compañía ha sido de mucha ayuda en esta casa. El aire que respiro se volvió más tranquilo, sin embargo, a veces, aún despierto con el miedo de que Adán eventualmente descubra mi embarazo.—¿Cuándo tienes cita con el doctor? —pregunta Nikolaus mientras hablamos por videollamada y aprovecha de enviarme más material de estudio.—Mañana por la tarde. —respondo mientras reviso las páginas de los documentos que me envía. Muchos de los datos son reales, de su empresa, o de la misma del abuelo.—¿Irás con Scott? —preguntó captando mi atención.—Y con Marie. —hablé—. Tengo miedo. —dije
Adán García. Su rostro se encuentra más pálido de lo que recuerdo la última vez que la vi, sus ojeras tienen el doble de su tamaño y su comportamiento errático me indica lo nerviosa que le pone mi presencia.—¿Me lo dirás? —pregunté nuevamente.—Solo es agotamiento físico, creyeron que podría ser otra cosa y me mandaron a hacer análisis que salieron todos en orden, él solo me informaba. —dijo, pero no le creí una sola palabra.La observé minuciosamente, creo que está más delgada, ¿Habrá comido algo?Quizás yo debería ir a buscarle algo de comida, ¿No? Digo, es mi exesposa y nunca me preocupé realmente por ella, se lo debo. ¿Verdad?—¿Quieres qué…? —comencé, pero me interrumpió.—En realidad, Adán, ya te cercioraste de mi estado, ¿Podrías irte? —preguntó seriamente—. Tu presencia no es bienvenida, lo siento.Sus palabras se sintieron filosas y llenas de resentimiento, pero también sentí que algo me está escondi
Eva DaviesHoras antes. Adán salió de la habitación y rápidamente comencé a tener fuertes dolores en mi abdomen bajo, Nikolaus llamó a una de las enfermeras que está afuera, pero esos dolores rápidamente se sintieron como si algo estuviese cayendo entre mis piernas.Traté de levantarme para darme cuenta de que era sangre.—Nik. —lo llamé asustada, él se volteó y rápidamente me tomó en sus brazos, subiéndome a la cama y tocando la alarma que se encuentra atrás de la camilla.El cuarto se llenó de doctores tratando de ayudarme. Me subieron a una camilla móvil y me llevaron a dónde fuese necesario.—Todo estará bien. —dice Nikolaus sin soltar mi mano en ningún momento.—No dejes que nada le pase a mi hijo, Nik. —le supliqué y él simplemente besa mi mano tratando de contenerme.—Todo va a estar bien. —no dejó de decir en un solo momento.No sé cuánto tiempo pasó, pero lograron detener lo que pasaba.—Se sometió a demasiado estrés, Eva. Recuerdo haberle dicho que se tranquilizara y se ocu
La noche transcurrió tranquila, Adán no pidió más explicaciones y, a pesar de que no es lo correcto mentirle en su cara, sé que él jamás hubiese sido feliz sabiendo que espero un bebé suyo, mi hijo tampoco sería feliz creciendo con la idea de que siempre sería el último en la lista de prioridades de su padre.—¿Cómo te sientes? —preguntó Nikolaus cuando abrí los ojos apenas desperté, no se ha ido del hospital desde que llegó y me siento mal por eso.—Estoy bien. —respondí simulando una sonrisa—. Un poco cansada. Marie está rezando mucho, pero terminó por aceptar que ya no estoy embarazada, me siento mal mintiéndole y también por retenerte aquí, no has podido descansar por mi culpa.Él sonrió con serenidad y me observó detalladamente.—Sabíamos que iba a ser difícil, Eva, sin embargo, es lo mejor para el bebé y no te preocupes por mí, estoy bien cuidando de ti. —dijo Nikolaus sentándose a mi lado—. Traje el desayuno hace cinco minutos, intuí que despertarías con hambre.Sonreí y asentí
Mamá se acercó mientras mi hermano toma por el cuello a Adán.—¡Qué le hiciste a mi hermana! —gritó molesto, o fingiendo estarlo. No lo golpeó, pero dejé de observarlo cuando mi madre me tomó de las manos.—Eva, cariño, ¿Por qué no nos dijiste que estabas embarazada? —las lágrimas en sus ojos parecen reales, pero a mí no me importa ya, todos ellos lograron que mi corazón se convirtiese en una piedra.Me solté de su agarre, demostrándole que es tarde para lo que sea que intente.—Es mejor que le den su espacio. —interfirió el alemán, pero ninguno pareció escucharlo.—¿Estás bien, Eva? ¿Adán te lastimó? —preguntó Brandon, provocando que me riera—. Eva…—¿Es enserio? ¿Qué esperan
—¡Suéltame, suéltame, suéltame! —grité y me senté sobre la cama de hospital.Abrí los ojos y el alemán me observa preocupado mientras se acerca velozmente a mí.—¿Estás bien? ¿Te duele algo? —preguntó mirándome—. Llamaré al doctor.—¿Adán estuvo aquí? —pregunté—. Mientras te fuiste.—No, Eva, no estuvo. —siguió preocupado y con el semblante serio—. ¿Qué pasa? —preguntó sentándose a mi lado y tomando mi mano con las suyas.—Tuve una pesadilla. —terminé diciendo—. Adán descubría que le mentí y que no había perdido a mi bebé y quería obligarme a… dios, no me quería dejar ir. Fue tan real. —respondí sollozando.El alem