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XCIV Nuevos aliados

Vlad puso por primera vez un pie en INVERGROUP y no logró ir más allá del vestíbulo, Ken no había llegado todavía. Eran poco más de las siete de la mañana después de todo. Se quedó esperándolo, sentado en los sillones que había junto a un ventanal. La gente iba y venía, empleados presurosos y sonrientes. El vestíbulo tenía varios accesos por los que ingresaba luz natural, era un lugar luminoso. Del otro lado del ventanal había una pileta con peces en su interior. Unos naranjos con pintas negras, carpas supuso. De vez en cuando alguno se asomaba en la frontera donde el agua se juntaba con el aire y boqueaba. Espiaban a su alrededor, al mundo en el que estaba inmerso su pequeño mundo acuático. Luego volvían a nadar en círculos, pasando una y otra vez por el mismo sitio y así durante su vida entera. A Vlad todo le dio vueltas y se aferró la cabeza.

No le gustaban los peces como mascotas. Eran prisioneros. Al menos las aves, si se presentaba la oportunidad, po