Buenovel

Descargar el libro en la aplicación

Download
LXXV Junto a los ciervos

Sólo sonidos de platos y cubiertos se oían en el comedor de los Sarkovs. Podría pensarse que era un desayuno silencioso más si no fuera porque nadie intercambiaba miradas. La cansada expresión de Anya no lograba ocultarse tras el maquillaje, hasta más anciana se veía. Vlad miraba el puesto vacío frente a él. Allí debía ir Ingen. El niño se había sentado prácticamente al otro extremo de la enorme mesa con tal de no tenerlo cerca. Y miraba su comida con furia, todo lo miraba con furia. No pasaría mucho hasta que la ira que anidaba en él se desbordara. Vlad no se extrañaría si acababa apuñalándolo con un tenedor, sobre todo cuando lo empuñaba y se quedaba mirándolo fijamente, hipnotizado con su brillo. Se estaba convirtiendo en un niño diabólico.

Su familia parecía estar derrumbándose en el silencio.

—¡Buenos días! —saludó Sam, con su voz melodiosa y una radiante sonrisa.

El siniestro comedor pareció iluminarse con su presenc