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Capítulo 3

                

                              Capítulo 3: 

Finn pasó el resto del día pensando en lo que le había contado Phineas. 

–Finn estas muy distraído hoy– dijo su maestra de francés mirándolo severamente. 

–Lo siento, señora Rose estoy un poco cansado– Dijo Finn avergonzado. 

–Oh, bueno, entonces lo dejamos hasta aquí, y ya te dije que no me llames señora, no soy tan vieja todavía, ni siquiera estoy casada–Dijo ella sonriendo. 

Rose, era una mujer de unos treinta años, muy coqueta y femenina, siempre se llevaba toda la atención por su hermosa cabellera roja, su cuerpo de reloj de arena, era irresistible a las miradas masculinas, también su mirada penetrante, de grandes ojos azules que contrastaban bien con su cabello y tez pálida. 

Al verla sonreír, Finn no pudo evitar recordar a Emily, en ese momento se dio cuenta que Rose tenía un aire a Emily. Entonces se preguntó si tal vez ella sería de la edad de Rose. Se puso muy ansioso, quería saber más de Emily. 

–¿ Finn? –Dijo Rose frunciendo el ceño notando que él se había distraído de nuevo. 

–Eh, bueno si, señorita Rose, creo que sería mejor si seguimos mañana–Dijo él un poco nervioso y avergonzado. 

Así la maestra se despidió de él simpáticamente. 

Después cenó con su familia como de costumbre. 

Y luego fue a dormir, aunque no podía. Dio vueltas en la cama por un rato, pero no había caso. 

Entonces se levantó, fue hasta la cocina a tomar un poco de agua, todo estaba en penumbras y silencio. 

Rápidamente decidido subió a su cuarto y se cambió. 

Después salió por la puerta de la cocina. 

Las calles estaban vacías, solo se oía barullo en la taberna del pueblo. 

Caminó rápidamente y cuando llegó a las afueras corrió hasta la casa donde vivían los tres hermanos. 

Se escondió entre unos arbustos, observó a su alrededor, todo estaba en calma, hasta que en una esquina del jardín la vio. 

Emily estaba sentada en un banco observando la luna llena. 

El corazón de Finn comenzó a palpitar con mucha fuerza, sentía que se le iba a salir. 

Rápidamente Emily volteó hacia donde estaba él. 

Sus miradas se encontraron. 

Finn se asustó al darse cuenta de que Emily lo había visto, trató de correr pero tropezó y cayó entre los arbustos. 

Se levantó lo más rápido que pudo, Emily estaba frente a él, Finn quedó paralizado. 

–¿Qué haces aquí? – preguntó ella nerviosa.

Finn no podía hablar de los nervios. 

– Quería verte de nuevo–Dijo finalmente con dificultad. 

Emily arqueo las cejas sorprendida. 

–Recuerdo que me lo dijiste, pero no creí que hablaras en serio–dijo ella. 

–¿ Porqué te mentiría? –preguntó él un poco confuso levantándose del suelo. 

–Bueno, eres un muchacho , tal vez por eso–Dijo ella sonriendo. 

Finn sonrió también al oír la respuesta de Emily. 

– Es peligroso que estés aquí –Dijo ella fríamente. 

Finn la miró confundido y dijo: 

– Bueno, si disculpa, se que no son estas horas de venir, pero, vine de día y no había nadie– 

Ella lo miró sorprendida. 

– Y creo que también es peligroso que estés aquí sola, o bueno si lo dices por tus hermanos, solo dime en que momento puedo venir – Dijo el muy nervioso, no sabia como había echo para decir todo eso. 

–No pasa nada, solo lo decía por ti, y mis hermanos están de cacería– Dijo Emily sonriendo de nuevo. 

Él la escuchaba muy atentamente. 

–Pero bueno ya que te molestaste en venir hasta aquí a estas horas… 

Dijo ella caminando hacia la entrada de la casa. 

Le hizo señas para que entre. 

Finn estaba emocionado y asustado al mismo tiempo, pero no lo dudo y corrió hacia donde estaba Emily...

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