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La asistente perfecta
Marycruella
CAPITULO 1

ARIEL

Soy una tonta mujer divorciada, engañada por el amor de su vida, que perdió a su hijo y que o simplemente volveré a tomar un arma e introducirla en mi boca si no obtengo otra motivación en mi vida. tal vez estoy decepcionándolas, pero mas fracasada que yo nunca se sentiran, porque la sensacion es como si recibieras un tiro directo al corazon.

Tomar la decisión de quitarse la vida no es para personas valientes, ni para cobardes, es para una persona que no le encuentra valor a la misma y abandona todas sus creencias queriendo encontrar después de la muerte algo con significado, algo profundo que te haga sentir plena en algún sentido.

Estaba a punto de quitarme la vida cuando recibí la llamada de mi hermana queriendo hablar conmigo y dejé el arma a un lado cuando me dijo que me amaba. Ahora la espero sentada en medio de la cafetería, tomo mi café recién hecho matando los minutos que se hacen eternos ya que Emma nunca ha sido una mujer puntual.

Al estar sola con mis pensamientos intento no ir a ese momento y preguntarme que hice de mal para que las cosas no funcionaran. Lo di todo en la relación, sin embargo, mi amor no fue suficiente. Me siento como una inútil, sin valor y sin vida que a sus 27 años se marchita lentamente.

—Hermana.

Miro a mi derecha comprobando que Emma acaba de llegar y siento nostalgia al ver como su abdomen refleja los siete meses de embarazo.

—Aquí.

Hondeo mi mano y me levanto para saludarla dejando mi palma sobre su abultada barriga y dándole un beso en la mejilla.

—Me demore mucho.

—Media hora nada más—tomamos asiento.

—Perdón—se ríe—había mucho tráfico.

—Olvídalo—le restó importancia—¿cómo estás? —acaricio su barriga y para esta época ya hubiese tenido a mi bebe.

—Bien, pero como ya te lo dije, necesito que te hagas cargo de mi puesto de trabajo, mi jefe no confía en nadie que yo no recomiende y creo que este trabajo es perfecto para ti Ariel—me encojo de hombros—no quiero que continues depresiva.

Suspiro cuando los recuerdos me embarga y envuelven mi triste vida, pero por mi hermana trato de no lucir tan mal.

—Tu mirada sigue estando triste hermana—acaricia mi mejilla—y no quiero ver mas a mi hermana pequeña hundirse en un poso que será su ruina después.

—Dejalo pasar—no quiero hablar de eso y menos decirle que ayer tenia un arma en mi boca—que me quieres ofrecer en si.

—Necesitas distraer tu mente y por eso te propongo que tu seas la asistente de Michael Smit, será divertido y sabes que viajas, además que cuidas a sus pequeños y de mas.

—Sabes que no quiero niños a mi lado—eso me recuerda a mi bebe, haciéndome daño.

—Ariel hermana debes superarlo—me toma de la mano—eres joven y puedes tener mas bebes, además Sofia es hermosa, y Matias es un lindo príncipe, te van a caer muy bien.

—Y tu jefe, dicen que es un ogro.

—Un poco, pero su actual novia es una pesada, Camelia es una bruja, ten cuidado con ella que se cree una diosa esa estúpida modelo—bufa—pero si cumples con tus deberes, no habrá problema.

—No me convence mucho salir de mi casa.

—Debes hacerlo, además tendrás la cabeza ocupada, le dije que serás su secretaria y niñera al mismo tiempo, así que serás la asistente perfecta.

—No tendré tiempo para respirar.

—Eso es lo que quiero.

—Es mucha carga laboral.

—No me importa—bebe de mi cafe—no te preocupes que te ayudara Abril, es la primera secretaria y tú serás la segunda.

—Que tengo que hacer en si—no me gusta, en este momento solo quiero meterme a mi cama, llorar mientras me embriago con un frasco de veneno.

—Alistar a los niños, después ir a la empresa y ayudarle Abril con algunas cosas administrativas, pero tu te encargas de todo lo personal mi jefe—remoja una tostada—bueno, tu jefe.

—Aun no me ha contratado.

—Lo hará, ese hombre confía en mi—mira su reloj—tengo una cita con Markus, nos vemos hermana—me besa la mejilla—se puntual mañana y llámame si necesitas algo.

Se despide mientras me quedo absorta en mis pensamientos nuevamente, respiro profundo, pago lo consumido y tomo mi chaqueta para cubrirme del frio. Camino, no quiero llegar a casa aun porque de nuevo los pensamientos malos emergen y no se por cuantas horas lo hago sin rumbo fijo.

La noche me toma en las calles de nueva york y tomo el metro que me deja a unas cuadras de mi casa. Al bajarme recibo el mensaje de mi hermana con los datos donde debo asistir mañana temprano y me apresuro a ingresar a mi apartamento dejándome caer en el sofá y cuestionándome si debo ir o no.

Me siento cómoda en este sillón y viviría aquí toda la vida, pero un nuevo mensaje me recuerda que debo salir de este poso, el problema es que no sé cómo.  Mi esposo me engaño y abandono, perdí a mi hijo, estoy sola, no tengo motivos para vivir.

Busco aquello que me hará sentir mejor pero por alguna razón simplemente cierro mis ojos hasta el otro dia que escucho los gritos de mi hermana.

—¿Que es esto Ariel?—sostiene su barriga mientras en la otra mano tiene el veneno para ratas—intentabas…—la voz se le quiebra—Ariel tu…

—No se de que hablas y que haces aquí.

—Te esperan para la entrevista.

—No pienso ir.

—Pues tampoco te quedaras aqui—busco mis zapatos—asi tenga que llevarte a la fuerza lo hare, pero aquí no te quedas.

—Entiende que no quiero ir—le grito—solo quiero morirme.

Se me salen las lagrimas, estoy demasiado triste. No quiero esto, pero tengo un animal que crece en mi alma consumiéndose mis ganas.

—Odio a Antwan por hacerte esto hermana—llora y no me gusta que lo haga, porque le hace mal al bebe—pero mas te odio a ti por dejarte vencer y no lo voy a permitir, soy tu hermana mayor, solo nos tenemos las dos y pienso rendirme contigo Ariel—grita con lagrimas en los ojos—te llevare a esa entrevista de los cabellos si es necesario.

—No ire.

—Iras, porque lamentándote de tu desgracia e inspirando lastima no te quedaras, ese hombre te engaño, perdiste a tu bebe y es doloroso todo, pero duele ver que tu luz se extinguiera Ariel—me abraza—solo te pido que te des una oportunidad.

—Esta bien, pero creo que no me querrá. Después de llegar tarde.

—Ya lo tengo solucionado.

Mi hermana siempre piensa en todo y hasta muda de ropa de me traem, doy una ducha y media hora después voy en su auto rumbo a la entrevista.

—Toma—me entrega una carpeta.

—¿Qué es esto?

—Tu currículo—ruedo los ojos—y no hagas ese gesto Ariel, tu eres una profesional, estudiaste administración de empresas, así que este es tu campo mujer.

No respondo nada, simplemente todo el trayecto la escucho hablar y que esta semana tendrá el babys hower, me deja frente al gran edificio construcciones Mac y los nervios me atacan porque nunca he tenido una entrevista de trabajo.

—Tú puedes hermana—me grita desde el auto—por favor hazlo por mí.

Asiento, me lanza un beso y fuerzo una sonrisa, paso el protocolo de seguridad que me permite llegar al piso 50 donde se encuentra su oficina, el pasillo tiene muchos arreglos naturista y a donde mires hay una árbol sembrado.

—Hola buenos días Abril—la llamo por su nombre confundiéndola—soy hermana de Emma—abre sus ojos—vengo a la entrevista.

—Mujer era hace dos horas—le resto importancia—mi jefe esta que se lo llevan los demonios y por lo general lo está.

—Si, tuve en contratiempo.

—Tu hermana llamo y le explico a mi jefe que la acompañaste al doctor porque ella se sentía muy mal y con eso lo convenció de aceptar entrevistarte—se levanta y me observa—estas muy linda.

—Gracias.

La sigo hasta la oficina que toca y nada mas es sentir la voz que emerge desde la profundidad de esa oficina para estremecerme debido a su potencia.

—Segura, no lo contradigas y se natural que no es tan ogro como todas pensamos.

Asiento a los consejos de la chica, abre la puerta ingresando primero mientras que me mantengo detrás de ella.

—Señor, Ariel Jones vino a la entrevista—me hago a un lado para verlo, pero ni alza la mirada que tiene en los documentos—señor.

—Abril ya te escuche—su voz es muy ronca azotando algo adentro—por favor retírate y déjame solo con la seño…—alza su mirada que choca conmigo impactándome con el azul que lo adorna, son dos orbes impresionantes—con la señorita.

—De acuerdo señor—la chica me mira—suerte.

Nerviosa le sonrió y bajo su mirada escandalosa tomo asiento frente a el.

—Buenos días—musito nerviosa.

—Buenas tardes querrás decir—contradice—no me gusta la impuntualidad y que mucho menos llamen otras personas para escusarla—es fuerte al hablar—comienza muy mal señorita cuando lo que mas les exijo a mis trabajadores es responsables.

—Lo soy Michael—le digo, tengo una mala costumbre de llamar a las personas, sea quien sea por su nombre y esto fue gracias a mi padre—solo tuve un contratiempo.

—Señor Michael para usted—asiento, solo debo acostumbrarme—tu hermana me envió tu currículo, pero quisiera saber como una mujer con tantos estudios, conocedora de varios idiomas, quiere trabajar de secretaria.

Aprieto la carpeta sintiéndome sofocada, hastiada y con ganas de llorar, lo miro a los ojos y su mirada simplemente hace mas hondo el fondo donde caigo libremente.

—Si le soy sincera no pensaba venir—levanta una ceja—estoy aquí obligada por mi hermana y si, ella le mintió con respecto a la escusa que le dio, porque simplemente estaba acostada en el sofá de mi cama cuando ella llego por mí.

—Entonces si no quiere el trabajo que hace aquí.

—Por que lo necesito—las lagrimas se me salen—soy una tonta mujer divorciada, engañada por el amor de su vida, que perdió a su hijo y que o simplemente volveré a tomar un arma e introducirla en mi boca si no obtiene este trabajo.

Se que no lo voy a obtener, quien querría contratar a una persona con problemas suicidas. Esta sorprendido, la expresión de su rostro me lo dice y su mirada azul que es la mas bella que he visto choca contra mis verdes tristes reiterándome que no merezco nada en esta vida.

—Lo siento Michael por molestarlo.

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