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CAPÍTULO 22.

Graham vio dulcemente como Aileana dormía sobre su pupitre, se sentó justo a lado de ella admiradora , pero a la misma vez sintiéndose mal por verla tan exhausta, tan impotente de no poder hacer más por ella.

Despues de algunos minutos tocó ligeramente el hombro de aquella pelirroja, haciendo que ella abriera esos ojos preciosos que el amaba mucho.

—Aileana...

El sobresalto de la chica soprendio a Graham.

—¡Me quede dormida! ¡No puede ser! Llegare tarde al trabajo

Aileana sin soltar mas palabras , recogio su mochila poniendosela en el hombro y saliendo a toda prisa.

Graham aun estaba sorprendido por la accion de Aileana, pero inmediatamente miró como ella regresaba ante el.

—Casi lo olvido...

Despues de comprobar que se encontraban solos en el aula, ella se acerco a él que aun permanecia sentado, para darle un tierno y delicado beso.

—Te