Buenovel

Descargar el libro en la aplicación

Download
El dueño de los mares IV

A la mañana siguiente, Jake Smith se encontraba en un caballo galopando hacia las palmeras de Andares.

El paisaje de aquel lugar era hermoso. Las palmeras eran verdes con tonos amarillos mezclándose entré sus hojas, se podían ver pájaros paseándose de lado a lado con sus alas y vividos colores. También las diferentes especies de simios que merodeaban por los árboles y palmeras de tan fertil lugar. Jake disfrutaba el panorama con una sonrisa mientras se aproximaba cada vez más a su destino. 

De repente aparecieron un par de indígenas cachas entré los árboles. El capitán Jake sacó de su bolsillo un pañuelo blanco y gritó - ¡vengo son de en paz! - El caballo se detuvo y tres de los indígenas se acercaron al capitán. 

- quiero ver a su jefe - les dijo lentamente abriendo ampliamente su boca y gesticulando con sus