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CAPÍTULO 27

Ya era realmente tarde, pero Gwyneviere no tenía sueño. Muchas cosas daban vueltas en su cabeza en ese momento. Encendió una vela y se dispuso a leer un libro recostada en su cama. En medio de la lectura, sintió una presencia y se puso en alerta.

La puerta de su casa se abrió con un conjuro y el destello de luz la cegó por un instante. La luz de la luna iluminó la figura en la noche, recortándola. No podía ver su rostro aun, pero la reconocería donde fuera. Era Nimh.

Gwyneviere no se inmutó. Permaneció en su lugar en la cama y observó como Nimh entraba y cerraba la puerta detrás de ella. La luz de las velas iluminó su rostro.

- Hola, Gwyn -dijo, radiante.

Su perfume inundó la habitación. Nimh se acercó a Gwyneviere y tomó su rostro entre sus cálidas manos y la