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Capítulo veintiuno

Ya fuera delmpocao me abrazo, me pareció bastante extraño

  - cierra los ojos - ladro, porque de seguro ese tono no es para nada una forma de hablar, lo obedeci. Sentí una sensacion de adormecimiento en la boca del estomago - ya puedes abrirlos - cuando abrí de nuevo mis ojos me quedé impactada,  ya no estoy en el estacionamiento. Estamosnoarados en la sala de mi casa

  - ¿como es esto posible? - pregunté imoactada

  - ya deja de asombrarte con lan cosas más tontas - respondió sin demaciado interés - Din - llamó a su hermano, el quería wuennos siguiera pero no lo hizo, siento un tonode mensaje sonar dentro de eo bolsillo de sus pantalones, el resopla - ¿tienss puesto algún amuleto tras la puerta? - yo asiento, el va en esa direccion, arranca el amuleto que hay allí,  lo aprieta en su mano y cuando abre solo quedan cenizas que caen al suelo, abre la puerta y Din está del otro lado

  - ustedes los humanos son muy compl