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CAPÍTULO 62. Una mujer que no necesita pedir permiso

Kali paseó las manos sobre su vientre redondeado de cuatro meses y sonrió porque se le antojó muy tierno. No era gran cosa, pero ella era delgada así que se le empezaba a notar ya.

El seguimiento de su embarazo lo hacía una de las obstetras de la Fundación. Después de todo a eso se dedicaban, a ayudar a las mujeres, y Elijah Bell se lo tomaba tan en serio como para contratar solo a los mejores médicos.

La doctora Marcell la revisaba cada semana, y podía decir con alivio que su embarazo se estaba desarrollando más que bien. El bebé estaba ganando peso y ella también, y la verdad era que tanto Jake, como Matt y el señor Bell estaban siempre pendientes de ella.

El trabajo en la Fundación era sencillo para Kali. Participaba en eventos con el señor Bell y otros voceros, ayudaba con las recaudaciones y ya habían puesto a su cargo media docena de organizacion