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CAPÍTULO 38. Un vestido condenadamente incómodo

—¿No podías hacerlo un poquito más complicado? —se quejó Kali muriéndose de risa mientras Valeria intentaba no estallar también en carcajadas.

El vestido que Valeria había diseñado para la ocasión era espectacular, pero estaba hecho para que vistieran y desvistieran a la modelo, era imposible que una persona sola se pudiera poner aquello.

—Ya deja de reírte, bruja, que no vamos a acabar nunca —replicó—. El desfase horario me está matando y mi vestido me da picazón en el trasero, así que deja de quejarte del tuyo.

—No te hagas, si te da picazón es porque tú quieres, para justificar la forma tan desenfrenada en que te vas a restregar contra Nick —se burló Kali.

—Eso no te lo niego.

—Pero es que… ¿cómo se te ocurrió esto? —preguntó Kali, con