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CAPÍTULO 19. Un desafío... aceptado

Sabía perfectamente la reacción que iba a producir en ella: pupilas dilatadas, gesto tenso, y ese rubor que le encendía la parte superior de las mejillas.

—¿¡Es una put@ broma, Elliot!? —gruñó ella con los ojos echando chispas, pero él solo le sonrió, juntando las cejas con expresión inocente.

—Tú dijiste que estabas dispuesta a ayudarme, después de todo… esto me pasó por salir de noche, en medio de una tormenta, para que tú puedas ir a tu adorada universidad.

Kali abrió los ojos como si le hubieran echado un balde de agua fría.

—¡Qué bajo eres, Davies! —siseó—. ¿Crees que necesito que me lo recuerdes? Ya sé que estoy en deuda contigo, pero decirlo así es denigrante hasta para un bicho rastrero como tú…

Elliot se dio cuenta de qu