Buenovel

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¡Esto no termina nunca!

La hermosa mujer no disminuyo la marcha de su caballo y fuertemente sujeta al cuerpo del animal con sus rodillas, volvió a jalar el gatillo haciendo blanco en el cuerpo del pistolero antes de que este cayera y rodara por el suelo sin vida.

Había disparado por segunda vez ya que no estaba segura de haberlo matado con el primer tiro, así que tenía que asegurarse, era la ley de la cacería, dejar a un animal herido lo hacía más peligroso y ella no quería tener que preocuparse de más.

Con el rifle aún en las manos, ella volteó, y al ver rodar el cuerpo del malhechor por el suelo, ya no tuvo la menor duda de que había acabado con él y que ya sólo le quedaba enfrentar a uno, lo que no evitaba que el peligro siguiera ciñéndose sobre de ellas como una nube negra que oculta el sol.

—Un peligro meno