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43. Principesa

—¿Tú nombre?—preguntó Marlon fingiendo no saberlo cuando se había pasado los últimos días cautivado por ella, no se le había quitado de la cabeza. ¿Y cómo podría? Incluso en momentos como ese, donde Bianca Lombardo parecía una muerta con vida guardaba su escencia angelical, cualquiera que la viera podría caer facilmente rendido ante ella.

Aun asi por su expresión se notaba que no había estado precisamente entre rosas, no pudo evitar recordar a Adriano y sus ojos afilados condenando a Bianca a morir por traición.

—Eres otro pervertido asi que no pienso decirtelo—afirmó Bianca sin inmutarse.

Finalmente se encogió de hombros intentando no demostrar su propio miedo, intentando fingir que los horrores que había vivido en estos últimos momentos no la afectaba. Podría jurar temblar cada vez que notaba un hombre