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18. Mis demonios

En otra habitación en la ala opuesta de esa misma mansión, se encontraba Adriano, moviéndose de un lado a otro inquieto en su cama. Hacia años que no dormía en esa casa…Aunque ese sitio ya no se sintiera como un hogar para él. Juró que no volvería a hacerlo de nuevo, que abandonaría la mafia, que se convertiría en un hombre de negocios normal y corriente y hasta este punto se había esforzó hasta llegar a serlo pero todo estaba empezando a temblar…

Ahora existía un maldito pero, se dijo. Cuando justamente se prometió que no, que no volvería a haber un pero.

Pero ahí estaba, pequeño y claro hecho de que…Había vuelto. Eso era suficiente para avivar fuegos que creía muertos. Extinguidos. Sus demonios no lo dejarían pegar ojo, reviviría una y otra vez sus pesadillas hasta que estas lo consumieran. Era un miserabl