Buenovel

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La habitación se encontraba completamente vacía, los ligeros rayos del sol se filtraban por las cortinas de aquella elegante habitación. Por un momento, una de las maquinas dejó de sonar para comenzar a emitir un fuerte pitido. Las manos de Winter temblaron por un momento antes de soltar un fuerte suspiro y llevarse ambas manos hacia el rostro. Tratando de quitarse el respirador que la había ayudado a mantenerse con vida durante unas cuantas semanas.  

Sus ojos pasaron de un lado a otro por la habitación, observando únicamente el techo de toda la habitación, tratando de moverse en aquella camilla del hospital.

—Ah...—soltó con delicadeza, sintiéndose completamente débil mientras deslizaba aquel respirador hacia abajo. Tomando un poco de aire natural después de unas cuantas semanas de únicamente permanecer en lo que parecía ser un laberinto oscuro sin salid