Buenovel

Descargar el libro en la aplicación

Download
2. Protección de civiles

Terrance

Lo primero que ha de hacerse al llegar al lugar de los hechos es delimitar la escena para evitar que ésta se contamine (y que nada salga de ella), de lo que se encargan las fuerzas de seguridad del Estado hasta la llegada de la policía científica, primer cuerpo que accede a la zona una vez delimitada, a excepción de los equipos de emergencia. En este primer acercamiento, las fuerzas de seguridad también deben inmovilizar cualquier elemento que pudiera estar relacionado con el crimen, así como anotar cualquier declaración o comentario de las personas que puedan estar involucradas y los testigos de la escena. Toda esta documentación será entregada a la policía judicial.

Lo primero que hay que hacer es delimitar la escena para evitar que ésta se contamine

Una vez en la zona delimitada, la policía científica realizará una inspección ocular en busca de indicios y evidencias. Tras ello, enumerará aquellas que posteriormente serán objeto de investigación (como las pruebas que contengan ADN o los casquillos de bala) y las documentarán mediante fotografías, vídeo, etc, pudiendo llevar varias de las evidencias recabadas al laboratorio siguiendo una escrupulosa cadena de custodia. Entre tanto, también pueden realizar pruebas específicas como la Prueba del Luminol, que permite detectar trazas de sangre en espacios que hayan sido intencionadamente limpiados con el objetivo de eliminar cualquier rastro, gracias a una reacción química muy visual (por lo que es utilizada frecuentemente en el cine y series policiales) llamada quimioluminiescencia.

También los peritos de balística comenzarán aquí su investigación para saber qué arma se ha utilizado, a qué distancia se ha disparado o cuál ha sido su trayectoria, detalles cruciales para dar con el o los asesinos. De hecho, hay pruebas específicas que se hacen también directamente al sospechoso para saber si hay restos de la detonación en sus manos o en su ropa, lo que podría confirmar que es la persona que ha disparado.

Otros cuerpos de seguridad y personal autorizado también podrán personarse en la escena del crimen, como el médico forense, que analizará el cuerpo e indicará a la policía científica las pruebas que le interesa recoger, y el juez. Ambos certificarán la existencia del cadáver y su defunción. Además, será la propia Comisión Judicial la que se encargará del lTerrancetamiento del cadáver y de llevar a cabo la investigación para ponerla a disposición de la Autoridad Judicial.

Una vez fuera del lugar de la escena del crimen se puede volver a ella, por decisión judicial, para estudiar nuevos indicios o incluso para hacer una reconstrucción de los hechos. En este caso, se reproduce la escena de una forma imitativa, ajustándose al escenario concreto y teniendo en cuenta las declaraciones previas de todos los posibles involucrados. Si dicha reconstrucción es a iniciativa de una de las partes, lo que se hará es encargar a un equipo de especialistas que la elaboren partiendo de la información obtenida durante el procedimiento y elaboren sus propias hipótesis. Ambas opciones son muy útiles en el caso de encontrar contradicciones, ya que ayudan a identificar falsos testimonios e incluso a probar la falsedad de algunas pruebas incriminatorias.

Esa última parte es de lo que me encargo yo junto a mi equipo.

Los ataques con ácido son una modalidad de agresión violenta, definida como el acto de arrojar ácido en el cuerpo de una persona con la intención de desfigurarla, mutilarla, torturarla o asesinarla. Los tipos de ácido más comunes en estos ataques son el ácido sulfúrico, el ácido nítrico y el ácido clorhídrico, este último fácilmente accesible como producto de limpieza en muchos países. Los agresores suelen arrojar el ácido al rostro de sus víctimas, causando graves lesiones al fundir la piel y exponer los huesos, que en ocasiones llegan a disolverse.

Miro de reojo los restos mientras el equipo forense sigue trabajando.

—¿Mortimer has dicho?—pregunto.

Él asiente tomando sus gafas sabiendo perfectamente lo que suponía ese apellido para mi. Ese apellido que había despertado miseria y horror en mi vida.

—Es mejor no meternos, jefe. Parece algo mucho más turbio, algún tipo de pago de cuentas—añade.

Lo miro con los ojos fuera de órbita.

—¿Con una señora de setenta años?—pregunto de mala manera.

—Sí—asiente.

—¿Hay algún testigo?—pregunto.

—Sí, en el piso viven una mujer y un niño—añade.

—¿Dónde están?—pregunto.

—Es amiga de Veronika por lo visto—suelta, lo fulmino con la mirada ante su confianza.

Lo miro con el ceño fruncido mientras veo como la morena se acerca a mi.

—Detective, como funcionaba el programa de protección de testigos—suelta.

Mis cejas siguen fruncidas mientras soy incapaz de pronunciar palabra.

—Necesito que esta mujer y este niño esten bajo custodia, es demasiado terca. Por eso necesitamos a un agente capacitado. Si me permite yo mis-

—Denegado, tu estás implicada emocionalmente en el asunto.

Ella me mira con seriedad.

—Yo mismo custodiaré este sitio, por lo que ha dicho Nathan ambos, niño y mujer corren peligro.

Veronika deja ir aire asintiendo, fulmina con la mirada a Nathan, supongo que por haberse chibado de su conexión con los implicados.

—¿Quiénes son?

—Sus nombres son Aria Nicoli, de 23 años, y Nickolas Nicoli, un bebé de tres años—suelta ella.

Mi pecho empieza a latir con fuerza mientras intento que mi cuerpo ni mi rostro me delate.

Jamás habría esperado escuchar ese nombre.

—¿Dónde están?—pregunto finalmente.

—Fuera.

Capítulo siguiente