Buenovel

Descargar el libro en la aplicación

Download
Cordura

El cuerpo completo de Madox temblaba, tanto que le costaba terminar de quitarle la ropa a aquel endemoniado omega, que su olor lo estaba volviendo loco. Había mandado su control de vacaciones, pero su conciencia insistía en acompañarlo y eso no presagiaba nada bueno.

Mordió y lamió el lóbulo del omega mientras él se retorcía bajo su cuerpo friccionando cada zona que pudiera alcanzar, era como si estuviera solo en una nebulosa de placer. Madox apretó su cadera contra la de él entre sus piernas buscando algo de alivio que no llegaba, mientras más tiempo pasaba con él más duro se ponía.

La ansiedad pudo con el alfa y al no tener resultados intentando quitar la ropa de forma civilizada la arrancó dejando solo la ropa interior blanca. Levantó la cabeza y se relamió. Su cuerpo era delgado, quizás un poco de más de lo indicado, pero tenía una cintura marcada así como redondeadas caderas que la ropa no le hacía gala, típico de un hombre omega. 

Una de sus manos recorr