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Capítulo 48

—¿Dónde estuviste? —preguntó después de que la lluvia de besos de Giovanni se detuvo.

Cuando Mia había despertado y lo había visto se había sentido tan feliz de verlo a su lado como siempre que por un rato se había olvidado de todo lo que había sucedido antes. Entonces los recuerdos habían llegado y había sentido que estaba a punto de perderlo. En su lugar todo se había arreglado y él había aceptado que la amaba.

Las cosas no estaban yendo como ninguno de los dos había esperado, pero eso no quería decir de que estaba mal, por el contrario, todo parecía más que perfecto ahora que Giovanni estaba allí dispuesto a permanecer a su lado.

—A un lugar en silencio donde pensar. Lo siento por dejarte sola.

—No me gustó, pero lo entiendo. Recuerdo que me dijiste que jamás querías tener hijo