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Capítulo 28

Mia estaba feliz, de eso no había duda, su sonrisa podría iluminar todo el lugar sin ningún problema. Y todo por dos pares de pantuflas. Conseguirlos no había sido tan difícil como había creído. Al parecer Mia no era la única persona a la que le gustaba usar aquellas cosas. Particularmente él no le veía su atractivo, pero quién era para juzgar.

—Deberíamos ir a descansar —dijo cuando Mia soltó un bostezó.

—Está bien —respondió ella recogiendo sus zapatos y el otro par de pantuflas que estaban en el suelo.

Mia lo guio hacia el segundo piso mientras él la seguía sin dejar de mirarla. La combinación entre su vestido y aquellas inusuales pantuflas debía de resultar extraño, pero la dueña las usaba con tanta confianza casi parecía que era así como debía de usarse.

Verla desenvolverse con la misma actitud durante toda la noche, había sido casi como presenciar un espectáculo. Bastaba su presencia para que se volviera el centro de atención, incluso sin intent