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Capítulo 43

Vuelvo a casa después de varios días fuera y lo único que quiero es ver a Ryan y también a Mel. ¿Para qué mentir? Antes de ir, necesito tomar una siesta, estoy tan exhausto que creo que estoy por dormirme aquí mismo en el ascensor. Las puertas se abren y camino despreocupado por el pasillo, pensando en una sola cosa: en mi cama.

—¿Jess? —Está llorando en el suelo frente a mi apartamento.

—No sabía con quién ir. Yo… Axx… —gimotea. Sus mejillas están coloradas y húmedas por las lágrimas.  

—Ven conmigo —La ayudo a ponerse en pie, entramos al apartamento y le traigo un vaso de agua para que se tranquilice—. ¿Qué pasó?

—El muy imbécil dirá la verdad a pesar del acuerdo.

—Lo siento, Jess, pero sabías que podía pasar.

—T&uacu