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Capítulo 9 – El contrato.

La semana pasó demasiado rápido, tuve tantos trabajos que corregir, que al final, no tuve demasiado tiempo de pensar en la proposición que Darío me hizo. Una cosa estaba clara, todo dentro de mí me decía que no aceptase ningún trato con ese tipo. Le odiaba, y sabía que todo aquello tan sólo era un truco de su parte, quizás una nueva forma de burlarse de mí… Pero, Camila seguía insistiendo en que era une buena forma de humillarlo.

¿De qué forma podía humillarlo? No se me ocurría absolutamente nada.

Levanté la vista, después de haber cerrado la academia, fijándome en el tipo que había delante de mí, apoyando en su impoluto Porsche, con un ramo de flores sujeto en su mano. Negué con la cabeza. ¿Por qué los hombres eran tan previsibles?

– No me gustan las flores – le dije al llegar hasta él. Sonrió, divertido.

– Estas te gustarán – negué con la cabeza. Era más que obvio que ese tipo no me conocía, en lo absolut