Buenovel

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-XIII-

Cuando despertó observó que seguía en la habitación del hombre.

De un brinco se incorporó.

Estaba solo y desnudo.

Curiosamente no notaba dolor alguno y sabía que había pasado.

Buscó con la mirada su ropa encontrándola perfectamente doblada sobre una silla que había

junto a una cómoda de cinco cajones.

Apartando la colcha y la sábana, echó un pie al suelo.

Luego hizo lo mismo con el otro y se levantó.

Dio varios pasos.

Nada.

Ni una miserable muestra de que había hecho el amor con Bale.

Asombrado a la vez que agradecido, caminó hacia su ropa y mientras se vestía le daba vueltas al increíble momento.

Una vez presentable, tomó aire, agarró el pomo de la puerta y la abrió.

Le pareció oír movimiento abajo por lo que se apresuró y bajó las escaleras.

Esperaba ver a Bale pero se quedó de piedra al encontrarse con una mujer en la moderna cocina.

Tragando saliva, Joel caminó