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Capítulo 13

Una espesa neblina cubría la capital, como si «La carita de Dios» quisiera acompañar la tristeza de Diego. Su rostro mostraba una profunda aflicción, sus ojos: ausentes, afligidos, hinchados, y enrojecidos de tanto llorar, de aquel feliz hombre no quedaban rastros de su alegría del ayer, el dolor se reflejaba en su semblante taciturno.

El momento de dar el último adiós a su pequeña Dulce María, había llegado; uno de los guardias lo sacó esposado de la celda, lo subieron a una patrulla.

Con el corazón quebrado en miles de pedazos, la tristeza anclada en su pecho y el peso de la culpa llegó a la funeraria: médicos, enfermeras, amigos, familiares estaban, agolpados en el lugar.

Diego fijó su mirada en el féretro de madera en el cual descansaba el pequeño cuerpo de su hija, un vacío enorme sintió en su alma, gruesas lágrimas brotaban de sus ojos, su ser temblaba por completo. Mientras caminaba con lentitud hasta el ata

Angellyna Merida

Un verdadero energúmeno el padre de Paloma, y ella está muy convencida que junto a Iván lograría la vida llena de felicidad que no tuvo al lado de su padre, lamentablemente muchas chicas en la situación de Paloma confunden el amor con la ilusión y por salir de ese ambiente tóxico en el que viven, se van con el primero que les ofrece el cielo y las estrellas, sin conocer bien a esa persona, y luego muchas se arrepienten. La carita de Dios es uno de los nombres con los que se les conoce a Quito, capital de Ecuador.

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