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Capítulo 121

Tres horas después la voz de Iván, hablando por su teléfono despertó a Olivia. Al tratar de incorporarse sintió su cabeza estallar. «Juro que no volveré a beber jamás» afirmó en su mente, sentía la garganta seca, su cuerpo pesado y débil. De todos modos, se puso de pie para ir a la cocina por un enorme vaso de agua, necesitaba hidratarse porque sentía que iba a desfallecer.

Al llegar a la sala y escuchar a Iván, hablando por el teléfono, se llevó las manos al rostro.

—¡Ay no! —exclamó. —¿Es el gerente del banco? —averiguó, agarrándose la cabeza con ambas manos.

—Sí —respondió con voz ronca Iván, mientras la miraba muy serio.

—¡Maldición! —exclamó ella frunciendo los labio