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Capítulo 90

La pareja ingresó a la alcoba solo existía una cama de madera de dos plazas pegada a una pared, una silla vieja arrumada en una esquina, varias tinas con ropa limpia a un costado de una pequeña mesa de planchar, además de algunas cajas de cartón apiladas en un extremo.

—Disculpen somos humildes —volvió a repetir la señora.

—Más bien usted discúlpenos a nosotros por venir a incomodarla —le dijo Olivia, con la mirada agradecida.

—En estos momentos es cuando debemos ayudarnos unos a otros. — Sonrió la mujer.

La señora salió de la habitación, Iván, también le agradeció el gesto.

Olivia se sentó en un extremo de la cama, observaba la alcoba y escuchaba como de nuevo la lluvia caía. 

—¿Crees que hayan logrado evacuar a toda la gente cercana a la montaña?

—No lo sé, espero que sí, sería una gran catástrofe, pero imagino que la

Angellyna Merida

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