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Capítulo 58. Una noche

Carolina soltó su miembro flácido y sonrió, Daniel se acarició su más preciado tesoro y retrocedió.

     

—Sueles ser demasiado brusca, ¿Te lo han dicho? —preguntó Daniel con sarcasmo, Carolina arqueó una ceja.

    

—Nunca, eres el primero que lo dice—Daniel se sorprendió.

    

—Bueno, eres brusca, en ese pequeño cuerpo, sí que hay maldad pura…—dijo en un tono de broma, dejó un beso contra sus labios tomando por sorpresa a Carolina, la esquivó, recogió su ropa, después salió del gran armario, dijo algo de que el tiempo corría, así que empezaron a cambiarse. Carolina se metió en el vestido, pero no le cerró a su costado, se quedó quieta pensando cuando es que había subido de peso, no podía haber subido una talla en una semana, bueno, -arqueó una ceja frente al espejo-, no había hecho sus rutinas de ejercicio desde antes de la boda, dejó de correr desde antes, luego la luna de miel, el atent