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Capítulo 31. Un clímax

—Mi reporte lo tendrás el día que regrese con Carolina a Phoenix, mientras no. Aún no consigo lo que me pides. —Perla colgó, estaba irritada, molesta, odiaba que le pusieran tiempo para cumplir un objetivo, dos años involucrada en esto, creen que son enchiladas. Se dejó caer en la orilla de la cama, se retiró su vestido de lentejuelas, se quitó la funda del arma y su placa de policía que tenía adherida en su muslo, quedó en ropa interior, luego caminó al baño cuando tocaron su puerta, ella arrugó su ceño, alcanzó con que cubrirse y su arma, se acercó a la puerta, la mano la puso detrás de ella.

    

—¿Perla? —soltó el aire que retuvo sin darse cuenta, abrió un poco la puerta para asomar su rostro hacia afuera.

    

—¿Qué chingados quieres, Alejandro? ¿No sabes qué pueden descubrir tu identidad? —Alejandro sonrió a la reacción de su colega. —¿Qué te causa risa, pendejo?

    

—El jefe... —e