Buenovel

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Desayunaron entre risas y bromas. Al terminar, él le propuso salir de la habitación para tomar un poco el sol y ella aceptó más bien a regañadientes. Se fueron a caminar por las calles de San Francisco que por la temporada se llenaba de turistas, y aunque ambos sabían lo tedioso que podía ser, esta vez todo fue diferente.

Iban por la calle tomados de las manos, reían por cualquier tontería, se besaban sólo porque sí, y avanzaban sin rumbo por las calles. Se tomaron fotografías, y Amelia fue feliz al tener de vuelta la tecnología de los teléfonos inteligentes y todas las redes sociales. Subió una foto a Instagram y de inmediato todas sus amistades empezaron a hacerle preguntas.

Y también un tal Jerry, que Amelia no recordó. Parecía sumamente molesto por la foto de ella besando la mejilla de Zack. ¿Qué le pasaba a ese tarado?