Buenovel

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Temprano en la mañana Denise se levantó y lo primero que advirtió fue que la habitación de Zack tenía la puerta abierta, así que dio unos pasos silenciosamente y se asomó. La cama estaba vacía y completamente tendida, como si nadie hubiese dormido en ella. Se asomó entonces a la de las chicas y vio que Catherine aún dormía, y la cama a su lado estaba intacta.

No fue necesario sumar dos más dos.

Una media hora después apareció su hijo mayor en la cocina, con el cabello rojo alborotado, y Amelia caminando a hurtadillas hacia el baño. Zack al verla le sonrió y la abrazó.

No le dijo nada, no quiso hacerles sentir incómodos. Que les contaran cuando se sintieran preparados, así que recibió su abrazo con una sonrisa, feliz por él.

Pasaron el día en tranquilidad, en la playa, o el porche. Leyendo,