Buenovel

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El fin de semana pasó rápido, y pronto Tess se acostumbró a su nueva rutina. Como ya no trabajaba, tenía mucho tiempo libre, y con Heather conversaba acerca de lo que debería hacer ahora, en qué debía invertir su tiempo y sus energías.

—Tienes tres hijos pequeños —le decía Heather—. ¿Con eso no es más que suficiente?

—¿Me aconsejas quedarme en casa?

—No para siempre —contestó Heather—, pero, cualquier cosa que decidas, no te olvides de disfrutarlos ahora que son niños—. Ella tenía razón, pensó Tess, así que lo conversó con August, y él se mostró de acuerdo. Si iba a ocuparse, no debía ser algo que le tomara todo el día. No quería llegar a vieja y lamentarse de no haber disfrutado la niñez de sus hijos.

Y disfrutar a August, pensa