Buenovel

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Tess abrió los ojos y esta vez voló de la cama. Había despertado antes de que sonara la alarma, y aun así, notó al mirar el reloj, durmió una hora más. Otra vez August… o quien quiera que estuviera en su cuerpo.

Salió de la habitación anudándose la bata y arreglándose un poco el cabello y se encontró otra vez una escena en la cocina. Los niños limpios y vestidos, desayunando, pero ya Nicolle no estaba sobre los hombros de su papá, sino sentada como una dama en la encimera, comiendo. Tess se cubrió la boca con la mano cuando vio que August intentaba peinar a Rori con un listón de seda rosa.

—Yo haré eso —le dijo, y él la miró entre agradecido y sorprendido. Ella no estaba molesta, sino… sonriente.

—¿Dormiste bien? —le preguntó volviendo a los fogones. Tess miró su espalda si