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7. ETAPAS DE SUPERACIÓN

Austin

Primera etapa: aceptación.

Mi mente suele ser persuasiva y en ocasiones un tanto masoquista, lo que me hacía dañó a mi mismo de una forma poco fácil de explicar, me obligaba a ver una y otra vez imágenes de cosas qué no quería recordar ¿o quizás sí? Probablemente suceda por qué parte de mí siente qué merezco esto, que estar perdido es parte de un extrañó castigó, en ocasiones veía a mamá junto a mí... sé qué pensaras que estoy loco lector, pero la veía, no podía escucharla o tocarla, pero estaba ahí... esos fueron mis días favoritos, cuándo desaparecía me sentía vacío, me obligaba a dormir para poder verla y eso funcionaba, mi mente recopilaba los mejores momentos que había vivido con mamá y los transformaba en sueños, precisamente esos sueños hacían qué mí dolor fuera un poco más soportable. Me costaba aceptar su muerte, joder era horrible pensar qué ya no estaba y sólo estuve así, pensando, durmiendo, no comía, no tenía apetito, solo tomaba agua y dormía.

Fue así durante días qué me parecieron pasar en un chasquido de mis dedos.

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero no es así... el tiempo sólo sepulta el dolor, ocultándolo bajo un manto de mentiras, de falsedad, pero este sigue estando ahí, fragmentando tu alma, dañándote a cada segundo.

No me consideraba una persona débil, pero bien... nunca es tardé para empezar, no?

Segunda etapa: punto de quiebre.

Te contaré algo más lector... no me siento orgulloso de está etapa y se qué te decepcionarás de mí, pero es crucial qué lo sepas. En mi larga transición dormir dejó de ser suficiente, el dolor estaba ahí latente, haciéndome dañó y yo no podía controlarme, estaba en el famoso punto de quiebre, días que me parecieron un maldito infierno. En uno de esos tantos momentos de depresión e inestabilidad comencé a golpear todas mis cosas, lancé al vacío todo lo que estaba a mi vista, todo... mi cama; el pequeño escritorio en la esquina de la habitación, lo vidrios de la ventana, todo lo que pudiese estar a mi vista y uno de las tantos objetivos era mi chaqueta, cuándo la arroje con toda la rabia cargada en mí, de ella salieron las pequeñas bolsas guardadas en los bolsillos... narcóticos. Me detuve de golpe, con mi corazón latiendo con mucha rapidez, mi respiración comenzó a aumentar y me acerqué, las tome con mis manos y las miré por un momento, por mucho tiempo para ser honesto, recordé qué parte de sus efectos era causar la perdida de razón momentánea, hacerte sentir relajado y somnoliento. Y demonios, perdón... yo aún no me he perdonado por ello y no esperó qué tú lo hagas, pero no sabía qué hacer, yo sólo no podía seguir, no esperó qué me entiendas, incluso yo no lo hago. Ignore toda la m****a de moralidad, ignore mis principios, incluso lo qué pensaba de está porquería, solo lo hice. No hay una justificación viable para ser un hijo de puta, pero si pude entender por qué las personas iban a por esto... desesperación. Eso era lo que reinaba en mí, dolor, miedo y desesperación, esto era todo lo que podía sentir.

Un par de días después... sentía los efectos de está m****a, funcionaban, me ayudaban a sobrellevar esté infierno, no dejaba de pensar en mamá; pero me era más sencillo hacerlo bajo los efectos de los narcóticos, sabía cómo tomarlos y te juro que mantuve control de ellos, al menos los primeros días... incluso desee salir, fui en busca de la trabajadora social y le pedí que me mostrará el lugar; conocí a muchos chicos, nos acercamos a un lugar que me pareció ser la cafetería, al entrar sentía todas las miradas en mí; quizás parte de ellos sabían de mí, probablemente ya era el rarito del lugar. Aún causaba ese efecto en las chicas, por qué todas me miraban cómo sí quisieran tragarme vivo. Eso me hizo sonreír de forma despreocupada (vaya, menuda porquería qué me hace ser simpático), lo cierto es que desde qué los usó me sentía más cómodo conmigo, admito que aumente la dosis pero era por mi bien, no? Al menos eso creía... en fin, nos acercamos a un grupo de chicos qué parecían ser amigables, así qué Kaila me presento con mucho entusiasmo a ellos.

— Chicos, él es Austin Smith el chico nuevo. Espero que puedan darle la comodidad necesaria para sentirse bien acá, los dejó para que puedan conocerse.

Así mismo se fue, dejándome de pie frente a estos chicos, uno de ellos se levantó de su mesa, era mucho más bajo que yo, con cabello castaño, ojos color miel, gafas y era delgado, pero parecía ser el agradable del grupo, me tendió su mano y la recibí.

— Hola Austin, mi nombre es Andrew Davis bienvenido.

Asentí una vez y solté su agarré, se lo que piensas... no dejó de ser el chico antipático y mal humorado de siempre, antes recalque qué no soy simpático ¿recuerdas?

Andrew le dio con su codo al chico a su lado, este lo miró cómo si quisiera matarlo, era muy distinto a el primer chico, esté estaba cubierto de tatuajes y piercings, tenía un corte de cabello bajó, no era para nada delgado, era tan musculoso como yo; quizás más. Se levantó suspirando y me tendió su mano.

— Me llamó Travis Brown, bienvenido y toda esa m****a.

Esté me recordaba más a mí, así qué tomé su mano y dije mirando a mi al rededor con una mueca de asco.

— Sí, en serio es una m****a. — Él sonrió y asintió muchas veces. Andrew lo miro con desagrado y habló nuevamente.

— No es un mal lugar, sabes? Cuando te adaptas es soportable estar aquí, podría hasta llegar a gustarte. - acomodó sus gafas y continuó - ven, te mostraremos el lugar. Travis lo miró con desinterés y dijo

— ¿mostraremos? Eso me suena a manada y dos no son una manada. — Andrew exasperado lo miró con una mirada bastante difícil de persuadir y negar

— Tú irás con nosotros, no es así Travis? Por favooooor. — arrastro tanto ese "por favor" qué me causó gracia, lo que más logró asombrarme fue qué Travis se levantó y lo siguió.

Fui detrás de ellos y la verdad es que esté lugar no estaba nada mal. Al terminar el recorrido vi a Travis menos tenso, lo que significaba qué se sentía aún más en confianza, al igual que yo, estos chicos eran agradables.

— He Austin, ¿quieres ir a una fiesta con nosotros?

¿Fiesta? ¿En esté lugar?

— ¿una fiesta?

Travis me respondió al instante

— Sí hombre.

¿Debería ir?

— No lo sé, quizás me animé. — me encogí de hombros con desinterés.

Andrew siguió.

— No suelo ir a muchas, pero Travis dice que son muy buenas y pues... quizás quieras ir con nosotros.

Los vi por un momento, quizás no es una buena idea...

Travis aumento más la propuesta, haciendo gestos lascivos con sus manos.

— Sí, a por chicas.

Andrew se sonrojo al instante

— Travis, por Dios.

— Oh vamos, admite qué es un buen lugar para encontrar nenas.

— No les llames así...

- Cómo debería llamarles "bizcochitos" son nenas idiota. - le golpeó la frente a Andrew y comenzó a reírse, este se aclaró la voz y dijo.

— Son chicas, no objetos. — Travis suspiro sonoramente, poniendo los ojos dramáticamente en blanco. Solté una carcajada y ellos me miraron al instante, Travis imitó mi acto mientras señalaba a Andrew, quién ponía los ojos en blanco mientras limpiaba sus gafas, parte de mí ánimo dependía de esa m****a, no me enorgullece pero lo admito, dependía de esta porquería tanto cómo dependía del aire para respirar.

Olvidando lo de los narcóticos dije

— Vale, a por bizcochitos. — Travis comenzó a aplaudir en mi dirección.

Quizás debería divertirme un poco.

Tercera etapa: distraer el dolor.

Ya había podido identificar qué día era 28 de mayo, me parecía mentira pensar los días que han pasado, no los imaginé así, de verdad pensé que serían muchos menos, pero lo cierto es que ya habían pasado 17 días desde la muerte de mi madre, La Barbie no dejó de molestarme sí es lo qué piensas, la verdad es que me fastidiaba un montón, lo que me hizo ignorar cada visita que hacía al lugar, la evite mucho más de lo que quisiera admitir, me dejaba cosas en la recepción, siempre llegaban a mi habitación cosas que me dejaban descolocado, como chaquetas nuevas, sudaderas blancas, negras y grises, mi comida favorita, incluso el cereal qué solía comer al desayunar, es extraño pero al ver estos pequeños actos me daba cuenta de cuanto me conocía realmente y era extrañó, pero bien, no quería pensar en ello, así que me di una larga ducha, la fiesta de los chicos era hoy, exactamente a las 10 así qué debía apresurarme.

Una hora más tardé...

Escuché toques a mi puerta y por las voces qué seguían los toques supuse de quién se trataba.

— Eh eh eh, Andrew déjame tocar a mí tu llamas cómo nena

— Tú deja de fastidiarme, Austin ya debió haberme escuchado

— Ni siquiera con un megáfono te habría escuchado, hablas cómo idiota.

— Tú eres idiota — se escuchó un ruido parecido a un ¿manotazo?

— No, tú eres el idiota.

— Troglodita

— Nena

— Bobo

— ¿Bobo? Es en serio Andy? Eso fue lo más gay qué escuche — risas.

— Déjame en paz — manotazo

— AUUUCH basta de eso idiota, duele

Me hicieron reír, menudos tontos. Cuando me acerqué al pestillo y abrí la puerta, los vi manotearse cómo si fueran unos críos, cuando me vieron de inmediato dejaron de golpearse y se incorporaron tomando una posición sería, Travis con una voz bastante grave dijo

— Ehm... Andrew tenía un mosquito y yo sólo intentaba... tú sabes. Ehm...

Sabía lo que hacían pero se le veía apenado y esta me parecía una situación interesante así qué le seguí el juego, enarque una de mis cejas en su dirección y dije

— Y... ¿intentabas quitárselo? — Andrew comenzó a asentir muchas veces, intercambiando miradas con Travis y luego hacía a mí.

— Sí —  se aclaró la voz — podrían morderlo o algo así — Andrew siguió asistiendo como si fuera capaz de caer en su discurso. Así qué esboce una sonrisa de lado y seguí

— Los mosquitos no muerden Travis — Andrew detuvo sus movimientos y miró a Travis buscando una solución, este miró hacia otro lado y Andrew dijo

— Es qué aquí los mosquitos muerden, sí... muerden - ¿qué rayos? comencé a reírme sin control, estos idiotas me ponían de buen ánimo.

— Vale vale, sois unos tontos. — Travis y Andrew me miraron confundidos. Así qué seguí.

— Vámonos antes de que nos muerda una libélula. — bajaron su vista al piso y Travis habló diciendo

— ¿pero qué rayos? Si sabías qué estábamos mintiendo ¿porque nos seguiste la bronca?— volví a sonreír y guiñe uno de mis ojos en su dirección.

— Porqué fue divertido. — Travis me miró y comenzó a reírse, Andrew nos miró parecía furioso

— Son unos torpes — acomodó sus gafas y siguió — ¿nos vamos?

— Vale, nos vamos.

— ¿Podrían decirme a dónde vamos? Ustedes me ponen de los nervios.

Andrew siguió mi pregunta

— Sí Travis, ¿a dónde iremos exactamente?

Travis hizo un extrañó movimiento con sus manos, esbozando una gran sonrisa qué me pareció bastante macabra y dijo.

— Nos escaparemos.

Yo lo imaginé y no me sorprendió, pero Andrew abrió tanto sus ojos y su boca qué fue una de las expresiones más divertida qué había visto en mi vida. Esto merecía un meme, oh sí.

— ¡¿TRAVIS QUE DEMONIOS OCURRE CONTIGO?! Yo no voy a escaparme. No no no no y no — comenzó a caminar en círculos por todo el pasillo, podría jurar qué hizo un pequeño camino con sus pies — ¿qué pasará conmigo? ¿Cómo llegué a esta locura con semejantes idiotas? — ¿estaba hablando consigo mismo? Estos locos no dejan de innovarme con sus peculiares personalidades. Wait wait wait ¿acaba de decir lo que creó? Intervine sus pensamientos de golpes.

— ¿acabas de llamarme idiota? — no quise sonar rudo, pero supongo que ya es natural reaccionar de esa forma, mi padre solía decirme así cuándo estaba al límite de su maldito vicio y eso me cabreaba, mamá solía decir qué "no permitas qué nadie diga algo qué tú no crees de ti mismo." Y en definitiva, no era un idiota. Andrew detuvo sus pasos y me miró con ¿miedo? La verdad es que parece un poco más de pánico así qué seguí. — Sí quieres seguir existiendo no vuelvas a llamarme así. ¿Se entendió? Andrew comenzó a asentir rápidamente, escuché una carcajada a mi lado, Travis estaba riéndose como si no existiera un mañana, así que me relaje y golpee de forma gentil el hombro de Andrew.

— Tranquilo mosquito, no planeó hacerte daño relájate. Sólo qué en tu vida vuelvas a llamarme así.

Andrew parecía apenado

— Lo siento Austin...

Asentí una vez en su dirección haciéndole ver qué todo marchaba bien, Travis paró de reír y nos miró a ambos.

— ¿podemos irnos ya? Tengo un truco para salir de éste sitio. Come on babys.

Caminó delante de nosotros y comenzó a indicarme algo qué él llamó "Plan maestro de T" y era realmente un título muy largó para el real plan, sólo debíamos saltar la ventana, burlan a unos guardias y correr. Nada qué no hubiera hecho ya, por otro lado Andrew estaba bastante pálido y sudaba a montones, repetía una y otra vez qué no debía estar ahí y demás, decidimos ignorarlo y seguir, un par de minutos de caminata y adrenalina después llegamos a una enorme casa que me pareció ser una fraternidad, rodeado de chicas en diminutos bikinis y chicos admirándolas bailar mientras sostenían con una de sus manos vasos rojos. Sí, definitivamente era una de mis fiestas... eran los lugares qué solía frecuentar antes de... bueno, antes de toda la m****a.

Seguí a Travis, saludó a la mayoría de las personas ahí presentes, nos adentramos en la enorme casa y esto era realmente una locura total, luces intermitentes de colores, música a un volumen capaz de dejar sordo a cualquiera, besos, manos tocándose por todas partes, adolescentes bailando al ritmo de la música de fondo. Parte de mí no quería encontrarse en ese lugar y resultaba extraño para mí ya qué solía ser mi escape, mi terreno, era aquí dónde conocía a las chicas qué pretendía, era en lugares como estos dónde me embriagaba hasta vomitar, dónde me divertía... pero ahora parece ser un lugar qué me llena de inseguridad y tedio, pensé en volver centro de cuidados, quedarme en cama, pero parte de mi temía volver a estar de esa forma, parte de mi temía volver a pensar en todo lo que viví, me aterraba pensar en la muerte. Debía distraer el dolor. No pensar, no sentir.

Recordé lo único capaz de hacerme sentir bien cuándo me encontraba en situaciones cómo estás, así qué abrí mi chaqueta de cuero y saque una de mis píldoras, cuándo estaba por tomarlas mi móvil vibró en mis pantalones, lo mire por un breve instante y sólo podía ver el contactó que parecía en la pantalla... Ronald. No había parado de llamar desde hace tres días, a estas fechas ya debía dar mi parte de las ventas, que constaban en 100 de estas píldoras, pero después de lo sucedido no tuve fuerzas, ya no había motivos para seguir vendiendo, iba a devolverlas, lo juró, iba a hacerlo pero... me convertí en un adicto a está porquería y terminé siendo yo quién las usa. Así qué colgué y apagué mi móvil, lo arroje al cesto de b****a más cercano y terminé con lo que venía planeando hace unos segundos.

Unos minutos más tardé, me sentía relajado, todo a mí al rededor parecía divertido, volví a reunirme con los chicos y dejé qué Travis me presentará a unas chicas, me senté en uno de los taburetes y encendí un cigarrillo, mi cabello caía despreocupado sobre mi frente, lo qué me recuerda que debía cortármelo nuevamente, a mamá le gustaba así y debía mantenerlo. Siguiendo el humo que salía de mi boca, vi frente a mí a una linda chica, cabello negro, ojos obscuros y piel aceitunada, sentada con ambas piernas cruzadas, uno de los vasos en su mano derecha, mirándome fijamente. Conocía esa mirada, la había visto tantas veces como para no poder identificarla, le gustaba y eso podía verlo en su rostro.

Apagué mi cigarrillo en el cenicero qué estaba en la pequeña mesa frente a nosotros, incline mi cuerpo hacia el frente, apoyando mis codos en mis rodillas, mirándola de la misma forma que ella a mí. Conocía esta situación y la mayoría de las veces me acercaba para poder conocerlas antes de... ya sabes.

Pero este no sería el caso, necesitaba despejar mi mente, deshacerme de esos malditos pensamientos qué rondan en mi cabeza y no me dejan en paz, a mi lado Travis estaba ligando con una chica morena, mientras Andrew se revolvía incómodo en su asiento, a su lado unas chicas mirándolo. Me acerqué a la chica y al diablo con mis ideales.

— Me llamó Austin, ¿vienes conmigo?

La tome por una de sus manos y la lleve a la habitación más cercana, sabía lo que quería y usarla no suponía un problema para mí.

— ¿tienes preservativos?

M****a.

— No

Ella sonrió en mi dirección maliciosamente y respondió

— Tranquilo, yo sí.

Acercó a mi cara un pequeño envoltorio plateado, lo tomé sin más y me dispuse a crear la atmósfera. No soy romántico, yo no hago el amor, yo voy al punto, mi ideal es complacer al nivel de hacerlas gritar mi nombre entre gemidos, ese es mi placer.

La puse de espaldas a mí, pegué su pecho a la pared de forma ruda, tome su cintura, pegue su cuerpo al mío de forma instantánea y acerqué mis labios a su nuca, está chica olía bien, pase mi nariz por su cuello, acariciando cada punto sensible de su piel, mordí, succione y lamí a mi ritmo partes de su esbelto cuerpo, escuchaba pequeños gemidos escapar de sus labios, tome sus caderas y la presione mucho más a mi cuerpo en un intento de poder hacer notar mi erección.

Ya no podía más, subí su diminuto vestido sin nada de amabilidad y se lo arranqué, la tome por el cabello y la arroje a la cama qué estaba frente a nosotros, me dispuse a desvestirme rápidamente, me lance sobre ella y la hice gritar hasta quedar afónica.

Ya había cumplido mi objetivo, así que me levanté, me vestí y me dispuse a salir cuándo escuché su voz qué parecía más un susurró

— ¿Quieres repetirlo luego? Me llamó Alanna. — se levantó de la cama totalmente desnuda y puso sus pequeñas manos en mi cara, sonriendo, intentó besarme y la aparte de golpe. Este encuentro sexual sólo fue externo, ni siquiera la besé. — ¿qué sucede?

— Yo no tengo ese tipo de relación con nadie linda, fuiste muy buena y lo agradezco pero no vuelvas a tocarme o acercarte de esa forma. — me puse mi chaqueta de cuero, limpie parte de los hombros de la misma y le di la espalda — esto es lo qué ofrezco, no más.

Sí, se lo que piensas lector... no es algo qué me haga sentir orgulloso, ¿vale? Pero antes dije qué, la porquería nos hacía hacer cosas crueles sin pensar en el bienestar de otros y yo consumía la porquería, no estoy justificando mis actos, sin embargo recalcó qué, ése no era el real Austin...

La chica detrás de mí estaba bastante cabreada y sentida, así qué salí de esa habitación y fui a por los chicos. De alguna forma lo que acababa de hacer me hacía sentir tranquilo, lograba el objetivo que quería, olvidar... Bajando las escaleras escuche ruidos que me parecieron ser chicos alentando a ¿una pelea? No lo sé con certeza, pero eso me parecía, baje despreocupado y me acerqué al grupo en cuestión y lo qué vi me hizo correr en dirección a los afectados, tres tipos qué nunca había visto estaban golpeando horriblemente a Andrew y Travis, vi el pequeño rostro de Andrew ensangrentado y a un Travis bastante cansado gritar

— Déjenlo en paz, m****a. Golpéenme a mí, no a él.

Era lo que necesitaba para intervenir, así que entre de inmediato y me puse en medió, moví mi cabeza a ambos lados en un intento de calmar la rabia, iba a por las buenas.

— Lo diré sólo una vez, váyanse antes de qué le parta la cara a los tres en menos de 10 minutos.

Los tipos frente a mí comenzaron a reírse a carcajadas.

— Se los advierto.

Me giré en dirección a los chicos y m****a, estaban bastante heridos pero no quería volver a los golpes, me sentía tranquilo y no quería desistir de esa paz... Sí eso fue así hasta qué escuche decir a uno de ellos la palabra mágica.

— ¿y qué harás idiota?

Me detuve de golpe en dirección a Andrew y Travis, vi a Andrew esbozar una sonrisa mostrando sus dientes cubiertos de sangre, hablo como pudo para decir

— Ah ah, no debiste haber dicho eso.

Apreté mis puños a mis costados y me giré en dirección a los imbéciles frente a mí.

— Dilo una vez más.

Hicieron un ademán de burla, tiritando de miedo y riéndose al mismo tiempo.

—  IDIOTA.

Bien, esto será divertido.

— Venga imbécil.

Se acercó a mí eh imaginé qué sería mucho más inteligente, pero la verdad es que fue muy idiota al pensar qué me sentiría intimidado cuándo quién lo miraba desde arriba era yo. Intentó golpearme pero lo esquive estratégicamente tomando su muñeca con una de mis manos.

— Esperaba más de ti, ¿es lo que tienes?

Me miró con asombró e intentó golpearme con su otra mano.

— Realmente me decepcionas.

Vi pánico en todo su rostro, teniendo ambas de sus manos en mi agarre fuertemente estaba en apuros. Para no prolongar más tener que mirar su estúpida cara le di un cabezazo y cayó al piso despavorido, con sus ojos cerrados e inmóvil ¿qué si lo había matado? Me habría gustado, pero no sólo lo he noqueado.

— ¿Quién sigue?

Los otros dos idiotas se miraron con duda pero fueron ambos a por mí.

— ¿ambos? Vale. Son más cobardes de lo qué creí.

Se lanzaron sobre mí y me moví rápidamente hacia un lado, golpee la cara del que estaba a mi derecha, lo hice tan fuerte qué este comenzó a sangrar al instante.

— Acabas de manchar mi chaqueta favorita con tu asquerosa sangre, ¿sabes qué significa? el otro retrocedió mirando la escena con pánico, aproveche que uno de ellos estaba en el piso y le enceste una patada en el rostro, escuché sollozos y llanto

—  ¿estas llorando? ¿No eres tan valiente así o sí? — mire al otro imbécil qué me miraba con miedo, intentó correr pero ah ah de eso nada, lo perseguí y lo tomé por el cuello. — escúchame bien idiota, vuelve a hacer bullying a cualquiera de los aquí presentes y te haré llorar hasta cagarte del miedo. No me provoques por qué soy capaz de matarlos, total... nadie los extrañaría ¿O SÍ? — grité a los presentes quienes me estaban mirando y elogiando desde que empecé a golpear a estos imbéciles, comenzaron a gritar y a hacer comentarios a mí favor.

— Por favor, no me hagas daño... yo yo yo prometo comportarme ¿vale?

Bonita súplica pero no podía dejarlo pasar.

— Vale — solté su cuello y comenzó a toser — pero no será hoy idiota — golpee su abdomen tan fuerte que lo hice caer de rodillas al piso. Me acerqué a su oído y dije — acuérdate de mí cuándo intentes aprovecharte de unos chicos como ellos — señalé a Andrew y Travis quienes me miraban con admiración.

Esto me había hecho sentir mejor de lo que pensé, no disminuyó mi paz, la prolongó mucho más, lo que significaba qué el sexo y la violencia eran la distracción qué necesitaba.

Acomode mi chaqueta limpiando las salpicaduras de sangre en ella, caminé en dirección a los chicos y vi cómo Travis calmaba a Andrew y eso me hizo sentir extraño... no tenían ningún parecido físico, se podría decir que eran totalmente opuestos, pero podía ver cuán importante era Andrew para Travis, por la forma en la que lo había protegido de esos idiotas, como lo había intentado ayudar a ligar con chicas, como se preocupaba por su estado ahora mismo, era como sí Andrew fuera para Travis lo que mi madre fue para mí.

¿Pero cómo era posible? ¿Qué los conectaba? El amor no existe. De eso tengo certeza, nunca ame a nadie ajeno a mamá, ni siquiera me vi en la necesidad de proteger a alguien como Travis lo hacía con Andrew. Esto para mí era nuevo, no sabía sí lo de la violencia había sido para protegerlos a ellos o... para deshacerme de mis demonios. Era egoísta, totalmente. Sabía qué la única razón para hacer lo que hice había sido por mí y nadie más.

Alejando mis pensamientos ayude a los chicos a levantarse y nos dispusimos a volver a la casa de cuidados. Eso sí, debíamos pensar cómo entrar sin hacer ruido o burlar a los guardias con dos zombies conmigo. Era una locura pero... lo logramos, llegamos hasta el lugar y le pedí a los chicos qué entrasen en mi habitación, ahí tenía lo necesario para sanar los golpes externos, con el tiempo había aprendido a hacerlo por mi cuenta.

Andrew estaba mucho más afectado que Travis, pero nada grave.

Mientras sanaba las heridas de Andrew veía cómo Travis apartaba su mirada en cualquier cosa que no fuera Andrew. Estábamos sumidos en la actividad de sanación cuándo escuché a Travis.

— Andy, perdóname por no llegar a tiempo ¿vale? No volveré a llevarte a un sitio cómo ése. — aparto su mirada y vi ¿lágrimas? M****a, Travis podía aterrar a cualquier tipo, incluso a mí en otros tiempos y estaba ¿llorando?

Andrew tomó su mano y dijo

— Tranquilo hermano, fue divertido. — ¿hermano? — además, lo que hizo Austin fue increíble.

Eso último llamó mi atención

— No hice nada qué no merecieran.

Travis hablo sorprendiéndome aún más

— Gracias Austin, sin ti ahí no sabría lo que nos pudiera haber sucedido. — ¿me está agradeciendo?

— tranquilos chicos, lo disfrute.

Estuvimos hablando por mucho rato hasta qué Andrew se quedó dormido en el pequeño sofá de la esquina.

Mire a Travis y necesitaba saberlo.

— ¿hermano? No son para nada parecidos si me lo preguntas.

Travis suspiró sonoramente

— Es una larga y triste historia

— Tenemos tiempo.

— Vale, lo que voy a contarte es algo que solo Andy y yo conocemos… quisiera que por favor no cambies tu perspectiva hacia nosotros, es parte de nuestro pasado y ya he logrado aceptarlo y seguir, sé que Andy también. — Asentí una vez en su dirección, intentando darle esa sensación de tranquilidad que sé que necesitaba. El suspiro, miro hacia el frente como si estuviera pensando, recordando… y comenzó a hablar.

— Tenía 8 años la primera vez qué llegue a este lugar, mi madre era una prostituta que vendía su cuerpo a cualquier tipo que pudiera ofrecerle heroína o cocaína, me obligaba a verla, yo lo veía todo, cada día, abusaban y la golpeaban, la veía tener sexo con todos... en ocasiones eran tres o más hombres, no le importaba, sólo quería obtener lo qué necesitaba. Me obligaba a mirarla por qué decía qué necesitaba conocer quién era ella, que algún día iba a entender por qué lo hacía

' — Travis, quiero qué mires cada detalle. Si ves que los hombres intentan golpear a mamá llamas al "911" ¿vale? Serás mi pequeño ángel guardián'

— Una de las tantas visitas de sus clientes...— silencio... suspiró intentando acortar las lágrimas qué veía que se aproximaban, qué m****a de vida. — uno de ellos intentó abusar de mí, recuerdo qué me giró en su dirección e intentó intentó... quitarme los pantalones, me removí y luché cómo pude, me giré con fuerza y lo golpee justo en las pelotas y corrí, corrí como pude.

— ' maldito hijo de puta, voy a matarte. Vuelve aquí’.

— Mamá estaba mirándome, no dejaba de hacerlo mientras este hombre intentaba abusar de mí, veía en su rostro qué disfrutaba la escena y no no... Yo sólo no lo entendía, era mi mamá debía cuidar de mí. No tenía padre, mamá no sabía quién era, había estado con tantos hombres qué no supo diferenciar de ellos. Lo cierto es que me defendí, al correr busque el pequeño bat qué tenía en mi habitación, lo había fabricado yo mismo con madera, soy muy bueno ¿sabes? Tomé el bat con mis manos y espere a ese hijo de puta, esperé a qué entrara a por mí y cuándo lo hizo, lo golpee con fuerza, cayó al piso y seguí una y otra y otra vez. No lo maté si es lo que preguntas, ese maldito imbécil se está pudriendo en la cárcel cómo el animal que es. Mientras tanto mi madre murió días después, debido a una sobredosis. Kaila me trajo a este lugar, al principio ningún niño quería acercarse a mí, decían que era un asesinó y había matado a mi madre, pero uno de los pequeños tomó uno de sus juguetes y me lo tendió, vi a un pequeño cuatro ojos con una enorme sonrisa, ni siquiera tenía dientes, ¿sabes? Era bastante feo. — lo vi sonreír por primera vez desde que comenzó a contarme su pasado…

— ‘Hola, mi nombre es Andrew y tengo 6 años pero puedes llamarme Andy. ¿Quieres jugar? '

— desde ese día no me ha dejado sólo, ni un segundo y me prometí a mí mismo cuidar de él como si de mi propia vida se tratará. Es lo más cercano a una familia para mí. Cuándo vienes a lugares cómo estés es difícil adaptarse, pero Andy hizo por mí lo que yo nunca habría imaginado hacer por alguien, aun cuando su falta de amor era grande, él no dejaba de derrochar el mismo a mí, un niño que había vivido cosas horribles, que habría pensado que no tenía valor para ser amado. Personas como Andy son ese amor. — Limpió sus lágrimas y me miró — Que Andy siguiera siendo un chico lleno de amor no lograba entenderlo, su infancia fue mucho más trágico que la mía, aunque no lo creas posible, él vivía en las calles desde los 4 años. Lo habían abandonado en un lugar donde vio y vivió cosas horribles, cosas que un niño no debía pasar… en ocasiones lo veo llorar y m****a, desearía darle la paz que el merece, la razón por la que peleo con esos chicos fue porque esos brutos estaban golpeando a un crio más pequeño, él se vio en la necesidad de defenderlo aun cuando tenía las de perder. Él es así, un defensor, un protector, Andrew daría la vida por mi sin pensarlo y eso lo convierte en mi familia. —limpio sus lágrimas nuevamente y se dirigió hacia a mí, estaba algo perdido, lo que había escuchado me había dejado realmente descolocado.

— Y… Austin ¿cuál es tu historia?

Eso logro llamar mi atención, a mi mente llegaron imágenes de todo lo vivido con mi padre, los golpes, el llanto, la sangre, el puente, las peleas, las drogas, mama… no quería recordar nada de eso, no quería que pensara que no era capaz de contarle mi historia después de que el me contara la suya, así que me limite a decir

— Se las contaré, pero no ahora... no estoy listo.

Asintió en mi dirección y me dio un apretón en el hombro.

— Me llevaré a Andy, ¿vale? Descansa.

— Ten cuidado con el mosquito, está bastante afectado.

— Tranquilo, cuidaré de él... Austin, gracias.

Asentí y cerró mi puerta, me metí en la cama y pensé en lo que acaba de escuchar ¿cómo podría pensar qué el amor existía cuándo vivió cosas como esas? El amor llegó a él y de una forma poco fácil de admitir. ¿Quizás alguien podría amarme de ése modo? No lo sé, quizás no merezco ese amor.

Al día siguiente ya había identificado lo que me hacía sentir bien, así qué lo hice siempre que pude... tenía sexo con desconocidas y me metía en peleas, me había convertido en una admiración para los chicos de acá. Me fue fácil encajar. 

Lo cierto es que esto funcionaba y seguiría así hasta más no poder.

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