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Capítulo 31. La leyenda del hilo rojo

Charlotte Murphy

Estaba acostada boca abajo y antes de pensar en algo más, sus labios dejaban un camino de besos por mi espalda desnuda. Sonreí en la forma que me hacía sentir. Me había entregado por fin a él, y no me arrepentía. Inclusive después de la primera vez, quería más...

—Despierta...

Toda la tarde habíamos hecho el amor como dos locos hambrientos, y ya no tardaba en ir a cenar para festejar a Lizzy en el restaurante del muelle. Aiden había reservado la terraza para nosotros.

Me incorporé poco a poco hasta sentarme y recargarme en el respaldo de la cama. Busqué la sabana para cubrir mi desnudez, pero al tomarla me fue arrebatada.

—Desnuda. Te quiero desnuda siempre...

—¡No puedo estar siempre desnuda, Aiden! —reí cuando sus manos se fueron a mis pies e intento jalar de ellos.

—He dicho desnuda...siempre para mí. —su cuerpo me cubrió y sus labios atraparon a los míos, dejando sin aire a a