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capítulo 3

Rodrigo se quita los pantalones y tira los pantalones con la cremallera pegada en el basurero todavía enojado con Carolina.

Minutos después llega Carolina con el pantalón y se lo entrega a Rodrigo.

Carolina lo ve en ropa interior y no sigue mirando.

Rodrigo se da cuenta y se pone la bolsa con los pantalones ocultando su desnudez.

- Fuera, quiero cambiarme.

Carolina se va

 - Sí.

- Por supuesto...

Ella se va y Rodrigo

- Pervertido loco.

- ¡Oh, qué horror!

Rodrigo se viste y mira sus pantalones en el espejo, y le gusta lo que ve.

- Hasta que ese feo tuvo buen gusto.

Sale listo y encuentra a Carolina en la puerta.

Carolina espera recibir algo o un agradecimiento.

Y Rodrigo se va sin dar nada.

Carolina luciendo enojada.

 - Bastardo.

Al día siguiente llega al trabajo y el jefe de limpieza la está esperando.

 - Siento despedir a Carolina.

Carolina sorprendida

 - ¿Por qué?

- ¿Que hice?

El jefe lamentó mucho que fuera una buena señora de la limpieza

 - Oye una denuncia de acoso en el baño por su parte.

- Sabía que está prohibido entrar allí.

- Y alégrate de que no lo informe a las autoridades.

- Ve a buscar tus derechos en la recepción.

Carolina piensa

 - Fue Rodrigo.

Ella se arrepiente y se va triste.

Después de haberlo ayudado, Rodrigo fue ruin al hacer que Carolina perdiera su trabajo, ella no se enoja con él, sintió que ella tenía la culpa, lo que una mujer fea podía esperar de tal cosa.

Sentado en la plaza del centro comercial mirando triste a los jóvenes que pasan felices con sus amigos y novios.

Y de repente un anciano se sienta a su lado y la ve mirando a los jóvenes alrededor.

- Hermosa libertad.

- Joven.

- Yo fui así una vez.

- Pierna que no aproveché de todo lo que tenía que aprovechar.

- Mire su alegría, es la vida.

- Te echo de menos.

- Ojalá pudiera revivir este momento.

- Hay buenos momentos.

El caballero sonríe al recordarlo.

Carolina ni te mira y esconde sus lágrimas.

¿Notas algo malo con esa joven?

 - Tienes suerte.

- Es joven.

- Puedes vivirlo todo.

Carolina no reprime el llanto

 - No señor.

- Soy un bastardo.

- Vivo en el infierno.

- Con este maldito cuerpo.

- Sin ver lo horrible que soy.

- Nadie me quiere.

- No tengo nada.

- Ni siquiera puedo conseguir un trabajo.

Quedas impresionado y conmovido por esa joven

 - Simplemente no hay solución para la muerte.

- Aparte de eso, todo puede ser.

- Mi nombre es Luiz Alcantara.

- No me malinterpretes.

- Deja que te ayude.

Carolina lo miró y vio que era un hombre distinguido y bien vestido.

 - Nadie puede ayudarme.

Luiz risa

- Claro que puede.

- Yo puedo.

- Soy rico, muy rico.

- El dinero es lo que no me falta.

- Confía en mí.

- Deja que te ayude.

Carolina parece sospechosa.

- Qué quieres a cambio, yo no ...

Y Luiz intenta calmarse ahí

 - Tenga la seguridad de que no soy un pervertido.

- Créeme, haré que tu vida renazca de nuevo.

- Una mujer nueva.

Luiz le ofrece la mano.

Y Carolina está indecisa, al fin y al cabo no conocía a ese señor y si era en serio que quería ayudarla, qué tenía que perder y te echó una mano.

Luiz la saca del centro comercial y se sube a su auto.

Carolina está impresionada con su auto

 - El nuestro es un Ferrari.

Luiz sonríe

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