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EL SUMISO (Parte I)
Dylaenne-Hobrien
*I*

Las puertas de urgencias se abrieron de golpe y porrazo. Un equipo de paramédicos empujaban una camilla con un joven.

-¡Rápido, a quirófano enseguida!- exclamó uno de ellos a un par de enfermeras. Una de ellas miró al joven y después al médico que había dicho aquello. Soltando el cuaderno se apresuró hacia el equipo de especialistas. Echando a un vistazo al hombre, tomó el lugar de uno de los médicos

-¿Qué ha pasado?- preguntó ella mirando alternativamente al paciente y al médico. Sostuvo el suero.

-Después Elenah, ahora urge él - señaló éste. Desaparecieron tras las puertas que llevaban a quirófano.

Elenah observaba, a través del cristal de la puerta de la habitación, al joven. Escuchó que alguien se le acercaba por detrás

-Lo encontraron inconsciente, sólo y tirado como un perro-

Elenah no apartaba los ojos del pobre chico

-¿Lo has visto?- inquirió sin girarse ella

-Sí - asintió el hombre. Cruzado de brazos se aproximó un poco más a la mujer

-No ha sido un accidente- repuso Elenah. Dándose la vuelta encaró al médico -Lo han desechado-

-Yo...no quiero saberlo- negó el hombre

-Quiero que se venga conmigo- pidió Elenah

-¿A santo de qué?- arrugó el ceño el otro

-Christopher puede saber de quien es-

-No entiendo...esa vida, de verdad Elenah- negó con la cabeza el hombre

-Tú...deja que me lo lleve, por favor- repuso ella.

-Si quiere irse...- dejó la respuesta en el aire para salir de allí. Elenah regresó sus ojos al joven dormido.

                              ********

Se terminaba de anudar la corbata frente al espejo. Ajustándola al cuello, se miraba fijamente. Luego esbozó una risita

-Que incongruencia- fue lo que dijo. Mirando unos papeles encima de la mesa, se acercó a ésta y los cogió. Leyó en voz alta-"Caso n° 0045; Maltratador; Gerry Keller: Maltratado; Jayden Connors"-

Dio un suspiro. Alargando la otra mano agarró su maletín y guardó los papeles.

-Otro gilipollas- escupió enfadado. Cerrando el maletín lo agarró de la asa y se encaminó hacia la puerta del ático. Abandonó éste.

Llegando al parking subterráneo se dirigió hacia su coche cuando sonó el móvil en su bolsillo. Metiendo la mano dentro de la chaqueta lo cogió y miró a ver quién era.

-¿Christopher?- se extrañó. Descolgó y respondió -Hola, qué tal-

-"¿Te cojo ocupado?"-

-Aún no, voy camino del juzgado-

-"Oh, lo de Gerry"-

-Sí - llegando ante un Audi negro, abrió y lanzó el maletín al interior-¿Ocurre algo?- preguntó el de traje apoyando una mano en el techo del vehículo

-"¿Cómo llevas lo de...ya sabes?"-

-Hasta que me has preguntado muy bien - suspiró el otro

-"¿Haces algo esta noche?"-

-Depende-

-"Ven a casa, sal un poco y desconecta de..."-

-No creo estar aún preparado para sustituirle-

-"No te estoy diciendo que lo sustituyas, sólo ven"-

-Christopher yo...-

-"No es obligatorio que hagas nada, puedes mirar"-

-Ya te digo algo, tengo que irme- dijo el trajeado montando en el coche.

-"Mitchell, la vida sigue"-

-Tengo prisa- diciendo ésto colgó. Tiró el móvil al asiento contiguo. Tragando saliva aferró el volante. Fijando sus ojos hacia delante, metió la llave en el contacto y arrancó saliendo del parking.

Christopher sostenía el teléfono en la mano. Elenah, apoyada en el marco de la puerta, le miraba

-No lo veo yo dispuesto a venir- alegó el hombre

-Vendrá- repuso ella

-¿Cómo está?- quiso saber Christopher

-Sigue sin recordar nada-

-¿Nada de nada?-

-No- negó ella. El hombre apretó los labios y después dijo

-Amnesia -

-O miedo a recordar- corrigió Elenah. Christopher gruñó

-Odio a los capullos que ignoran lo que realmente es ésto -

Elenah dio unos pasos hacia el hombre hasta llegar a su lado. Estirando una mano acarició la mejilla de éste

-Por eso creo que Mitchell es el indicado para el chico- con una sonrisa dulce arrimó su boca y susurró -Si es que me permites que lo crea-

-No veo porqué no tengo que permitírtelo -rezongó Christopher atrapando la muñeca de ella con sus dedos y mostrándosela -Que yo sepa, ésto debe darte plena confianza de ser como eres hasta que yo decida lo contrario-

Elenah observó la alianza en su dedo. Sonrió complacida. Retirando la mano suavemente de la del hombre, inquirió:

-¿Entonces llamo a los invitados?-

-Únicamente a unos pocos- respondió Christopher. Dando pasos hacia su mesa, aclaró -Y que vengan sin sus partenaires-

-Como digas, Christopher- Elenah se apresuró a cumplir con lo dicho y abandonó el despacho.

                               ********

Mitchell cruzó las puertas de los tribunales y con paso veloz caminaba hacia la sala del juzgado. Dos policías que guardaban la entrada inclinaron la cabeza y empujaron las puertas al mismo tiempo. Apenas si había público a excepción de dos personajes en los asientos primeros y detrás del su oponente y el acusado, un chico con pinta de periodista, una mujer bastante seria, la apuntadora y la jueza.

-Perdón por el retraso, señoría - se disculpó Mitchell. Cruzando la pequeña verjita de madera, dejó el maletín en la mesa vacía. Escuchó la risita de su oponente y le lanzó una mirada feroz

-Señoría, como estaba diciendo antes de que mi colega nos interrumpiera- señaló el abogado defensor a Mitchell - Creemos, mi cliente y yo, que podríamos llegar a un acuerdo-

-¿Acuerdo?- rió sardónicamente Mitchell. Enderezándose, colocó una mano en su cadera y recriminó a éste -Donovan, sabes tan bien como yo que su error es imperdonable -

-Seamos claros, a cualquiera se le puede ir la mano en un momento dado- espetó Donovan poniéndose en pie.

-A mí nunca se me ha ido la mano, jamás -masculló Mitchell casi en un murmullo

-Eres la excepción que confirma la regla-farfulló Donovan

-Ésto no es personal, ha traspasado los límites y conoces las reglas igual que yo-gruñó Mitchell arrimándose a Donovan. El golpe del mazo les hizo mirar a la jueza

-Señores, las afrentas fuera del tribunal- aseveró ella. Moviendo una mano, les obligó a aproximarse al estrado. Juntos obedecieron. Uniendo sus manos, la jueza les miró alternativamente -Los tres sabemos el porqué de que el señor Gerry Keller esté aquí sentado, los tres sabemos las reglas y los tres sabemos que todo aquel que maltrate a un sumiso sin consentimiento de él está infringiendo las normas pero estamos en un tribunal civil y no podemos sacar a relucir nuestra "Vida privada", así que, ceñiros al simple maltrato y acabemos con ésto de una vez-

-Helen, Gerry es un irresponsable, un sádico, un pésimo dominante y un...-

-Y un cabrón, sí, nos podemos tirar así toda una eternidad pero resulta que yo tengo ganas de salir de una jodida vez de aquí -farfulló ella-Acepta el acuerdo y adiós muy buenas-

-¡Helen!- Mitchell desencajó los ojos

-Un poco de respeto hacia tu superior, señor O'Brian- fulminó con los ojos la jueza al hombre

-Disculpe señoría - no agachó la mirada

-señor Willis, exponga su acuerdo- Helen miró a Donovan

-Con su permiso, su distinguida señoría, el señor Spencer se ofrece a cumplir una mínima condena aparte de indemnizar al chico con diez millones de dólares-

-¡Claro que sí! Dejémosle hacer lo que le venga en gana-gruñó Mitchell cruzándose de brazos

-Señor fiscal, eso lo decidiré yo- quemó con la mirada Helen. Donovan entregó el acuerdo. Gerry, desde su sitio, sonreía igual que un demonio. La jueza leyó los puntos del acuerdo. Luego miró a uno y otro de los abogados. Agarrando el mazo golpeó un par de veces y anunció -Se acepta el acuerdo, señor Gerry Keller, en pie por favor- el aludido obedeció -Se le acusa en segundo grado de maltrato con alevosía y a consecuencia de ello le condeno a cumplir una pena de cinco meses en prisión más una indemnización de diez millones de dólares al señor Jayden Connors por daños físicos como psíquicos -

-Lo asumo, señoría - asintió Gerry inclinando la cabeza en señal de arrepentimiento. Mitchell rechinó los dientes

-Caso resuelto, se cierra la sesión - golpeó otra vez con el mazo y los cuatro presentes excluyendo a ambos abogados y el cliente, abandonaron la sala. Donovan se reunió con su cliente. Helen se puso en pie y quitándose la toga bajó del estrado

-No lo has hecho bien, Helen- repuso Mitchell

-Mitch, ambos sabemos que la palabra de un chico que ha firmado un acuerdo de sumisión no sirve ante un tribunal civil- observó como tanto Gerry como Donovan se regocijaban-Por eso cogí yo el caso-

Mitchell negó con la cabeza pero resignándose regresó a la mesa. Helen vio como Donovan y Gerry salían de la sala carcajeándose hasta que quedaron solos ella y el fiscal. Haciendo sonar sus tacones, se acercó al hombre

-Cambiando de tema, ¿Cómo sigues?-

-Bien, dentro de lo que cabe- contestó el hombre guardando las cosas

-Ya va para un año, ¿No has pensado en comenzar de nuevo?-

-Aún no me encuentro preparado -

-Mitchell, comprendo que te resulte duro pero...la vida sigue y aún eres joven- dijo Helen posando una mano en uno de sus hombros

-¿Joven?- sonrió penosamente-Rozo casi los cuarenta -

-¿Y? Nadie lo diría- rió cariñosamente ella

-Porque me cuido y...apenas si como-

-Eso es lo peor que puedes hacer, Mitchell, no puedes recluirte en tu pena-

-Ya no existen "jóvenes necesitados"-

-Eso no lo sabes, ¿No te ha llamado Christopher?-

-Sí, saliendo de mi casa -

-Yo voy a ir, me ha dicho que es una fiestecilla de pocos socios y encima ha pedido que no llevemos acompañante-

-¿Y eso?- arrugó el ceño el hombre

-No tengo ni idea, ¿No te ha dicho nada?- se cruzó de brazos ella

-No, solo...sólo que fuera a su casa- cerró el maletín.

-Si me aceptas un consejo, acude a la fiesta de Christopher- apretándole suavemente el brazo arrimó su boca a la mejilla del hombre y le dio un tierno beso.

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