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Capítulo 38
Un pitido constante era la señal de que era momento de despertar, pero el beta no tenia muchos ánimos de hacerlo, los últimos días su cuerpo había sido puesto al límite por los constantes “entrenamientos” como Ryoichi solía llamarlos, en el caso de Kion no era más que hacerlo pelear constantemente, cuando no peleaba y dejaban que su cuerpo empezara a curar por su cuenta se veía en la terrible situación de tener que soportar más inyecciones del suero. Poco a poco su cuerpo había comenzado a cambiar, entre cicatrices que no desaparecían de las heridas más graves hasta el color de sus ojos. Lo oscuro de su iris mezclándose con el resto de sus ojos, tomando una apariencia más misteriosa y aterradora para cualquiera que lo mirase. Aunque esto para Raz y Elza no resultaba atemorizante o algo de lo que deberían huir, al contrario, suponían que, aún con lo atemorizante que podía resultar esa mirada, el chico estaba completamente destrozado por su terrible destino.

Raz se acerco a la cama, sen