Buenovel

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Capítulo 5

MODALES.

MONICA.

En la fiesta tan como decirlo interesante y entretenida todo transcurrió muy tranquilo y agradable claro después del espectáculo dado, no me tope ni hable con Maxwell en toda la velada, una buena noche, por la mañana hice lo que siempre hago, trabajar, llegue a la empresa temprano, más de lo que de costumbre, salude a todo el que saludaba con un asentimiento de cabeza, he hice mi trabajo como todos las tardes solo que hoy no tenía tanto, por lo cual fue muy relajado, muchos creen que al ser jefe no haces nada, antes yo tampoco lo creía, pero en realidad es el que debe de ver cada detalle para así ver que todo marche bien y no tenga la empresa ni un pequeño error que puede hacer que demasiadas personas pierdan su trabajo, mi tarde iba perfecta, hasta que me llama por el intercomunicador Ángel diciendo lo que no quiero escuchar nunca.

-Señorita Mónica la busca el joven Wembley, dice que quiere hablar con usted de algo de suma importancia- dijo Ángel feliz y con un tono dulce al parecer Maxwell usa sus encantos hasta con mi secretaria, suspiro y asiento para mí, convenciéndome que de seguro quiere hablar de algo referente al trabajo ya que es de suma importancia, me tallo el puente de mi nariz repetidas veces.

-Hazlo pasar por favor y cuando se vaya tráeme un café bien cargado porque de seguro me va a dar migraña, por favor- digo colgando resignada de ver su cara. Al minuto entra el susodicho con una sonrisa encantadora mostrando sus perfectos dientes y se sienta en la silla enfrente de la mía quitándose sus lentes oscuros acomodándose como si estuviéramos en mucha confianza.

-Buenas tardes para usted también, veo que no le enseñaron sus padres buenos modales como a decir un buenas tardes al menos a la persona que visita- dije cortante, mirando su horrible comportamiento de adolescente caprichoso.

-Lo hicieron pero no me apetece decirlo ahora, además que a ti no te enseñaron a no ser tan enojona y hablarle bien a tus invitados, al parecer hoy andas de malas, como en las ocasiones que nos vemos- dijo él burlonamente suspire, una persona como él es un dolor de cabeza, bendita la mujer que lo aguante.

-Si solo vino a decirme eso se puede retirarse que yo tengo mucho trabajo no como usted que por lo visto no tiene obligaciones y solo es un vago, claro si no es que viene a hablar de negocios entonces encantada de conversar con usted- dije mirándolo con una ceja alzada, señalando con mis ojos la puerta.

- En realidad si tengo trabajo pero tuve que venir a verte por un inconveniente que nos afecta a los dos, el cual es que tú has agredido verbalmente a mí....- se lo pensó- acompañante y además derramaste tu bebida en su vestido el cual no me costó nada barato déjame decírtelo- dijo mirándome a los ojos yo solo me acomode en mi asiento y recargue mis brazos en mi escritorio para verlo con burla, de arriba a abajo.

-Mire señor Wembley yo no estoy para estupideces ni reclamos sin fundamentos, en primer lugar si en realidad tuviese trabajo no estuviese aquí haciéndonos perder el tiempo a los dos por algo tan irrelevante, en segundo a mi no me tiene porque afectar que su prometida, o su acompañante se queje ya que yo no soy la que escuchó sus quejas y dudo que venga aquí a reclamarme sin que la saque seguridad o le den acceso antes y tercero yo no soy una cualquiera para agredir a nadie verbal y mucho menos físicamente además yo solo le dije cosas que ella y todos pensamos después de que me quisiese hacer un show que por supuesto yo no le aguanto ni a ella ni a nadie a por cierto si quiere el dinero de su vestido por mí no hay problema darle un cheque, o si lo quiere en efectivo adelante tu solo di la cifra, ha y si eso es todo te puedes ir porque me haces perder el tiempo y tiempo es dinero usted bien lo debería de saber- dije con calma pero en mi interior estaba hirviendo de furia y el que se cree yo no me voy a estar rebajando a pedir disculpas por un error que yo he cometido.

-No todo es dinero Mónica y me decepciona que pienses así, tu no eras así veo que ahora has cambiado, yo solo quería una disculpa- dijo y me miró con decepción mezclado con melancolía a lo que yo reí.

-Enserio usted es el que me está diciendo eso, usted el que me dejó hace años por tener poder y dirigir una empresa o lo que sea, además esa Mónica que usted conoció cambio, esa niña ingenua que creía en el amor y su mayor sueño era encontrar el amor de su vida, maduro para volverse una mujer que tiene sus metas muy claras, si quiere una disculpa no la tendrás de mi parte ya que no tengo porque hacerlo pero si es dinero por mí no existe ningún inconveniente, ahora si eso está todo aclarado puede retirarse, por favor, que tenga buen día, cierra la puerta al salir si no le importa- dije señalando la puerta.

-No te preocupes ya me di cuenta que mi Mónica a cambiado para ser una persona completamente distinta, pero no precisamente para bien déjame decirte que me has decepcionado un poco, eres una mujer dolida con aires de grandeza que no te quedan, ahora me voy para dejarte trabajar-dijo parándose de la silla, recorriéndome con la mirada unos segundos para negar saliendo de mi oficina sin mirar atrás algo que me alivio.

Cuando el salió yo me recargue en mi asiento y suspiró cerrando los ojos con nostalgia repitiendo que no debo dejarme ablandar, no me deben de afectar sus palabras, no debo de caer en sus juegos, no de nuevo, debo de ser dura y cruel como él lo fue hace años, no debo de hacerlo.

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