Buenovel

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El que persevera alcanza

Frente a él, sentada elegantemente en una de las sillas para invitados, estaba la mujer llamada Conni. Inspeccionaba meticulosamente cada uno de los rasgos de Santiago.

Hum…se ve más joven de lo que me dijeron...

No era la única que pensaba eso, cualquiera deduciría que al frente de una empresa tan antigua como la de los Franz debería de estar alguien de treinta y tantos, no un muchachito de veinticinco o veintiséis.

Una mente maleable aun...

—Vengo de parte de una agencia privada –había dicho ella, con aire galante e inmiscuido–Nos especializamos en préstamos, liquidaciones fiscales…finanzas…

—Hmp – Santiago le contemplaba serenamente desde el otro lado del escritorio.

La primer idea que le vino a la mente fue referente a que aquella mujer era representante de uno de tantos lugarejos burocr