Buenovel

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La madrina

Llegamos a la casa de los Castro en una cola de autos. No tenía idea de donde salieron tantos y tan ruidosos. A la cabeza los novios.

Las tres bajamos corriendo para alcanzar desde más cerca la caravana donde ya los novios descendían sonrientes, felices.  No cabía duda que un evento como este es muy emocionante. La novia es el centro de atención durante todo  el evento y una novia tan bonita como mi hermana mucho más.

Las tres seguimos a prisa entre los autos cuando a Flor la haló por el brazo su madre.

–¿Dónde estabas? ¿Por qué te subiste a ese auto? –La pelirroja quedó muda, con los ojos muy grandes como si se tratara de un enorme pecado del cual nosotras éramos cómplices. – ¡Respóndeme Flor! Tenías que subirte al auto con tus hermanos.

–No vi nada de malo en venir con los Rivero mamá, la idea era