Buenovel

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La vuelta a Betel

Una vez que la tomé por el cuello y la apreté volví a respirar. Su falta de aire era mi oxígeno.

No había mucho de heroísmo en eso, lo sé. Pero si me consideraban un salvaje este era el momento para demostrar que si podía llegar a serlo.

No tengo idea que hacía mi cuñada mientras crecía, pero era buena con las ideas de autos,bates, las manos y ahora las armas. Cuando apuntó a mí no me tuvo mala puntería, yo me cubrí con la Virgen subida a un altar. El disparo le voló una mano. Todos se echaron al piso y quedé descubierto. Mi cuñada viendo que me escondí apuntó a su esposo y éste miró a la derecha, luego a la izquierda, pensó en Yvonne y mi hija en aquel momento en el que casi pierde la vida él, en el que casi lo rematan, segundo intento. Su esposa se regodeaba viéndolo nervioso así que apro