Buenovel

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10. Diosa

Comenzaba a pensar que esto era una mala idea. Según Siara, la misión para la que, prácticamente me obligaron a ser parte, requería de asistir a esa tal mascarada, en parte no me tenía sin cuidado ir, llevaría antifaz y dudaba que alguien me reconociera, después, nos encargaríamos de ponernos al tanto de la misión. Supuestamente solo sabían unos cuantos agentes, así que ella sería la que me daría la señal para acercarme y ponerme al tanto.

Gruñí, aún no llegábamos al aeródromo y no soportaba el dolor punzante de mi cabeza. Ese chip me tenía con ganas de castrarme las pelotas, quizás el dolor sería menos insoportable si lo hacía.

—¿Por qué no desactivas el micro?— Cuestioné bruscamente. —Ya estoy aquí, ya acepté, ¿No es suficiente para quitarme esa m****a?

Ella me reparó por un segundo y luego volvió su vista a la carretera.

—No— Dijo con seriedad.

—¿Por qué no?

—Porque de otra manera huirías y no estoy para andar persiguiendo a nadie—