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| La fiesta |

El resto de la semana se pasó volando y cuando fui a ver ya era viernes.

Viernes.

¡VIERNES!

—¡Nos vemos en la noche! —le dije a Vania para subir al auto de Joseph.

—¿En la noche? —preguntó él un poco curioso mientras conducía.

—Sí… Es que me invitaron a una pequeña reunión, chiquita Jow, solo irán como 20 o 24 personas, nada de que temer, puras chicas —mentí. ¿Porque razón mentí? No lo sé, simplemente no me salió decirle que sería la fiesta del siglo.

Según Vania, pero mínimo y solo son pocas personas.

Claro, pense eso hasta que observe la casa de Vania esa misma noche.

Una casa grande de dos pisos, muy linda y llamativa, la hubiera podido apreciar mejor si no fuera por el montón de adolescentes hormonales en la fiesta.

Entre y la fuerte música retumbo en mis oídos amenazando con asesinarme los tímpanos pero no me importo, había mucha gente allí, bailando, hablando y bebiendo.

Seguí mi camino hasta encontrarme con caras conocidas.

—¡Alison! —grito Madde frente a mí para luego abrazarme—. Que bueno que viniste. Ven, todos los amigos cercanos de Vania estamos en el segundo piso —dijo para luego guiarme a través de las personas hasta llegar al segundo piso.

Entramos a una habitación en donde había por lo menos 29 personas, entre ellos chicas y chicos.

—Chicas llegó Alison —dijo Madde a las demás chicas.

—Hola —las salude a todas, realmente se ven lindas.

—¡Sí que te ves bien nena! —dijo Vania apenas me vio.

—¡Al igual que tú chica! ¡Sin duda llamaras la atención de todos los chicos! —todas reímos.

—¿Quieres algo de beber? —me pregunto un chico cuando me senté en un sofá.

—Ah, claro... Un shot vodka —dije y el asintió para luego darme un vaso de plástico rojo con el contenido adentro.

Y apenas lo probé fue mi perdición.

Digamos que ese fue el error que hizo que yo me volviera atrevida y la noche apenas comenzará.

—¿Eres Alison cierto? —me pregunto el chico sentándose a mi lado. Un lindo chico alto, de piel bronceada, ojos como dos olivos y su cabello claro y lacio con una sonrisa perfecta.

—Sí... ¿Y tú eres?

—Soy Sebastián pero me dicen Sebas.... ¿Eres una de las amigas de Vania no es así? —dijo para luego llevarse el vaso de vodka a la boca sin dejar de verme ni un segundo.

—Sí y me imagino que tú eres su amigo ¿Cierto?

—No, soy su primo... Soy de Nueva York, estoy aquí por su cumpleaños, me quedare hasta el domingo —dijo y le sonríe cálidamente.

—¿¡En serio!? ¡Justo yo soy de Nueva York! Solo que me mude para acá hace poco... Pero ¿Cómo sabes que soy Alison?

—Créeme, esta noche he escuchado más de una vez tú nombre —dijo acercándose un poco más hacia mí.

——————

6 vasos de vodka después....

——————

—¡La fiesta esta buenísima! —de grita Sebas tomándome de la cintura mientras bailábamos movidamente al ritmo de la canción—. ¡Bailas increíble! ¡Deberías de llamarte Alison la bailadora y bebedora de vodka! —hablo y yo solo reí.

—¡Entonces tú te llamarías Sebastián el divertido bebedor de cerveza! —dije acercándome más a él para que pudiera escucharme a pesar de la fuerte música—. ¡Necesito ir al baño! ¡Espérame aquí! —grite para que pudiera oírme y el solo me hizo un gesto de: Okey.

Camine al baño, apartando personas, escabulléndome en pequeños espacios, metiendo la poquita gordura que tengo para poder pasar cuando le vi.

Noah Grazer más sexy y hermoso que nunca.

Una camisa negra con mangas hasta los codos que le queda hermosa con los primeros dos botones desabrochados dejando a la vista un poco de su pecho, su cabello vuelto un desastre, unos pantalones negros ajustados que le quedan de un perfecto, en su mano derecha lleva un vaso de los rojos y la otra la tiene en su bolsillo mientras habla con sus amigos.

Le miro de pies a cabeza y sin tomarle importancia sigo mi camino al baño.

Aparto personas como puedo pero de un momento a otro todos se amontonan mucho más dejándome sin nada de espacio, siento como me falta el aire pero como puedo sigo avanzando, la música se hace más fuerte y todos gritan en euforia mientras comienzan a saltar. Me empujan, empujo y como puedo llego a la pared, justo en una esquina y camino a la fila para entrar al baño.

Fue muy mala idea haber bajado con Sebastián.

Saco mi teléfono para ver la hora...

02: 46 a.m.

Pero cuando voy a guardar mi teléfono este vibra en mis manos indicando un nuevo mensaje.

Noah Grazer:

Me encanta como te queda esa falda.

02: 46 p.m.

Enseguida subo la mirada y lo busco entre la multitud hasta que lo encuentro. Está en una esquina al lado de las escaleras con su grupito de amigos. Una sonrisa pícara adorna sus labios rojos que se me hacen apetecibles a la vez que deseosos, sus ojos avellanas entrecerrados no dejan de mirarme.

Yo:

Gracias... Diría lo mismo de ti pero la verdad es que te ves patético. 

02: 47 p.m.

Envié el mensaje y subí mi mirada hacia él mostrándole mi mejor sonrisa. Apenas vi que le llego el mensaje le lance un beso juguetón y me gire para seguir la fila cuando me llego otro mensaje.

Noah:

Dices eso pero sé que mueres porque vaya hasta allá... Contigo.

02: 49 p.m.

Leí el mensaje en mi teléfono para luego mirarle y sacarle el dedo de en medio con una sonrisa..

Yo:

Ya quisieras.

Pero a cambio me sonrió y se fue de donde estaba.

Entre al baño. Me lave la manos, me retoque un poco el labial y salí nuevamente.

Para cuando fui a donde estaba Sebastián, esté ya no estaba por lo que asumí que subió al segundo piso. Como pude llegue a la segunda planta de la casa y entre a la habitación en donde estaban todos, las chicas bailan como locas mientras cantan bebiendo, y por otro lado están los chicos quienes juegan villar.

Me acerco a Vania, quién baila sensualmente sobre la mesa.

—¡Vania! —le grito llamando su atención y apenas me mira sonríe como si no me hubiese visto en años.

—¡ALISON! ¡Tanto tiempo! ¡¿Dónde estuviste?! —dijo. La baje de la mesa y le pregunte en que habitación de la casa me podía acostar cómodamente para llamar a Joseph para que viniera por mí, pero solo me dijo que me quedara a dormir y que si ya estaba cansada de los tacones que me metiera a su habitación y me cambiase... Pero algo me decía que no fuera ya que su miradita pícara y esa sonrisilla en su rostro no me convencían.

Al fin y al cabo ya comenzaba a dolerme la cabeza por el alcohol en mi sistema y el vodka ya hacia efecto dándome uno que otro mareo y así fue que acepte irme a recostar un rato a esperar que se me pasen los mareos.

Salí de la ruidosa habitación y me quede parada en el pasillo mirando cada puerta.

¿Cuál será la de la habitación de Vania?

Me acercaba a cada puerta y ponía mi oído en ellas para ver si había algún ruido... En más de una escuche cosas que no debí hasta que encontré una puerta blanca que decía Vania en letras rosadas.

Entre al cuarto en silencio. Todo está demasiado oscuro, espere a que mis ojos se adaptasen a la poca claridad y camine hasta tocar la pared, encendí la luz y me tire en la cama de Vania, una cama bastante cómoda. Aún se logra escuchar la fuerte música y los gritos de todos allá a fuera pero no me importa, me acomode mejor y me entraron unas inmensas ganas de dormir aquí mismo pero la ropa me incomoda.

Me levante y camine al armario de Vania.

—¡Más! ¡Más! —se escuchan los gritos de todos allá afuera.

Miro un tanto dudosa la ropa de Vania y me pareció una bata negra de tela fina que se me apetece bastante cómoda. La tomo y cierro el closet.

Me senté en la cama y comencé a quitarme los tacones, me solté el cabello, quite mi camisa y la falda negra pero cuando iba a ponerme la bata la puerta del baño se abrió y de esta salió...

Noah.

Pero un Noah con tan solo una toalla amarrada a su cintura...

¡Dios, protegeme por favor! 

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