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Capítulo 8

DORIAN RUSSO

Siento una molestia en el rostro, la claridad da comezón en los ojos, intento abrirlos, pero la luz golpea con todo. Como se me ocurre dejar las cortinas abiertas.

Una vez que la vista se adapta a la luz, me levanto y me dirijo al baño, me doy una ducha relajante para después vestirme con ropa casual y dirigirme a la cocina. Imagino que Bet sigue dormida. Bet, Betsabe; suena tan bien, me deleito con su nombre en mis labios. Rememorar el beso de anoche hace que me ponga duro. Se que le gustó, cuando me dio acceso a su boca sentí una sensación extraña, como si una corriente invadiera todo mi ser. La bese como si mi vida dependiera de ello, arrancando un gemido de sorpresa y placer de sus labios. La apreté a mi cuerpo con posesividad animal. Nuestras respiraciones agitadas eran lo único que se escuchaba en toda la habitación. Nos fundimos en ese beso donde dejamos vaga