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Capítulo Cuarenta y ocho

La estrepitosa visita a Joseph no nos reveló nada, al contrario, nos dejó con más dudas.

Ryan también había venido hablar con los directivos del hospital, según entiendo explicó a detalle lo que estaba sucediendo, se culpó de todo y aceptó sus cargos. Algunos directivos le comprendieron como ya había mencionado Ryan con anterioridad, algunos de ellos también pertenecían al mal nombrado por mí “Club de las Amas”, no obstante, ni ellos aceptaron abiertamente quienes eran, ni Ryan los mencionó y todo esto tampoco ayudó a que Ryan obtuviera su trabajo de nuevo.

De camino de nuevo en la carretera Ryan iba meditabundo, tanto él como yo se había dado cuenta que nos estábamos quedando solos. Nos habíamos comunicado con varios abogados para que nos ayudaran a entablar la demanda contra Warren y ayudarme con la custodia de Santiago, pero varios de ellos al escuchar el nombre de Warren Caruso y que tendrían que ir en contra nos rechazaban inmediatamente. Solo había aceptado uno e í