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5. Aún quedan cosas por hablar (MATEO)

Me quedé toda la noche esperando su respuesta, pero ella no lo hizo, aun así, allí estaba, frente a su puerta, esperándola, y ya había pasado como media hora de más. ¿dónde estaba? ¿Lo habría olvidado?

Saqué el teléfono del bolsillo trasero de mi pantalón, justo después de marchar su número, y esperé pacientemente a que alguien contestase al otro lado.

  • Vete – fue su respuesta, sin tan siquiera saludar si quiera. Su voz lucía cansada y triste – no quiero que Diego te vea.

  • Puedo fingir y decirle que estoy aquí por él – la tranquilicé, pero sus sollozos eran más que evidentes, aunque ella intentó fingir que no había ocurrido - ¿qué pasa? ¿estás llorando?

  • No pasa nad