Buenovel

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Capítulo LII

Los analizo; Briz y Bear me muestran los dientes, Priscila tiene su atención puesta en sus botas y Tree —vaya suerte, qué apodo tan lindo— reposa sus antebrazos a la altura de su pecho. Mientras tanto, Zelig está encorvado con su hombro apoyado en el mío. Somos suficientes para este encargo. Según me dijeron, la líder del este es demasiado buena en combate cuerpo a cuerpo y en manejo del arco, casi como Briz, mas no tanto. Con ella estamos hechos. Muchísimo mejor si tenemos a alguien que es estratega, veloz y ágil como lo es Green —prefiero el apelativo que le di—. Les hago la seña. No tardan en ocultar sus rostros tras las máscaras.

Estamos a unos diez metros del centro de ganado. Desde aquí se oye la algarabía de dicho lugar; pasos pesados, susurros casi imperceptibles, algún que otro gruñido. Sonrío hasta que las mejillas me duelen. Nos agazapamo