Buenovel

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Capítulo LXXII

El cantar de las aves esta vez me irrita en demasía. Hay mucho en mi mente, infinidad de voces y discusiones. Algún ruido más y me pondré histérica.

He tenido migrañas, claro, fuertes, dolorosas e incontrolables. Me hacen descargar todo el contenido del estómago y caer de rodillas para retorcerme mientras lo oigo a lo lejos incitándome a perder el control. A veces no sé cómo hago para no perder los estribos tan rápido, incluso he llegado a inquirirlo en voz alta. Cada vez que lo hacía, recordaba que supuestamente mi padre no sabía sobre aquello cuando estaba al lado de mi madre. Es una vil mentira. Huelo que tiene ese conocimiento. Lo conservó y sabe que lo heredé por la forma en cómo me he demacrado a medida del tiempo. He adelgazado, palidecido y mis huesos han chupado toda la grasa, pegándose así a la piel, tanto que mis pómulos son una clara