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La marca Pendragon

Al proclamar el alba su aparición, todos despertaron y se apresuraron a partir no obstante, la habitación de Arturo mantenía la puerta cerrada. Cristian entró, con la firme intención de levantar a su amigo y ayudarle a prepararse para salir. Entonces el miedo y la incertidumbre apesadumbraron el corazón y la mente de todos en la casa.

—¿A dónde rayos fue? —interrogó Keane, molesto y angustiado.

—No lo sé, lo buscaremos —propuso Tomas, seguido de Cristian. Andrew y Connor hicieron lo propio, cada grupo tomó rutas diferentes, visitó lugares conocidos y desconocidos, preguntaron a extraños y a viejos amigos, pero nadie lo había visto. Incluso regresaron a las ruinas tristes y desoladas del Bar; no había nadie, ni siquiera un leve rastro de él.

Elina cerró los ojos, buscando la conexión que en algún momento hab&