Buenovel

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—Veo que ya despertaste —mencionó Keane al ver entrar a Arturo, acompañado de Elina.

—Sí, fue una buena siesta.

—Me da gusto que te pusieras cómodo, permaneceremos aquí un tiempo considerable.

—Eso me huele a manada, y a decir verdad, me gustaría comprender con exactitud qué es todo esto, así que, soy todo oídos.

—Por supuesto, toma asiento entonces —le indicó, señalando una vieja silla frente a él.

Sin embargo, antes de comenzar con la interesante plática, la puerta principal fue abierta con rapidez, dejando escuchar a su paso las pisadas presurosas de un par de hombres.

—¡Jefe, tiene que ver esto! —entró Andrew de manera entrometida, azotando en la mesa, como símbolo de la gravedad de la situación, un periódico.

—¿Qué ocurre?

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